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06/05/2014

IMITACIÓN DE CRÁTERA DE CAMPANA/CÁLIZ (TOSSAL DE MANISES, Alicante). Exposición permanente del marq

Escrito a las 11:49

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IMITACIÓN DE CRÁTERA DE CAMPANA/CÁLIZ (TOSSAL DE MANISES, Alicante). Exposición permanente del marq

Imitación ibérica de crátera
Alt.: 33 cm.; diám. base: 13’7 cm.; diám. borde: 27’5 cm.
Ibérico Pleno. Finales del siglo V a. C. - mediados del siglo IV a. C.
MARQ. Nº CS 11535.
Pieza inédita.
Hallada en contexto arqueológico de finales del siglo III a. C.
Tossal de Manises (Alicante)

Imitación de crátera griega con decoración geométrica de color rojo dis¬puesta en frisos horizontales y en tres de ellos el fondo es de pintura blan¬ca. Fue hallada en el Tossal de Manises, en 2000, en un nivel de incendio (U. E. 2389) datado a finales del siglo III a. C. Apareció fragmentada y tras su restauración se conserva el 85 % de su forma original.

La forma del vaso presenta dos partes bien diferenciadas que dibujan un perfil cóncavo-convexo: la superior de paredes curvadas de perfil exterior cóncavo y la inferior globular en la que nacen las asas opuestas de desarrollo vertical aunque ligeramente curvadas hacia el cuerpo del vaso. El pie es alto y acampanado, insinuándose molduras. La boca es ancha y exvasada. La pasta es beige-rosada con pequeños nódulos calcáreos y de color oscuro.

La decoración se desarrolla en una sucesión de frisos horizontales que se describen de arriba a abajo. El primer friso, bajo el borde, precedido de filetes horizontales, es una composición sobre fondo de engobe blanco compuesto por doble línea quebrada paralela. En el vértice inferior de la línea superior se desarrolla un roleo. En el espacio triangular delimitado por la línea inferior, aparecen unas figuras rectangulares con los extremos en disposición vertical y remate en voluta hacia el interior. De la base de alguna de estas figuras penden líneas verticales. En el centro de su borde superior hay también un grueso filete ondulado, más fino hacia el extremo superior del vértice, formado por la línea quebrada inferior. El siguiente friso se compone de una sucesión de cuartos de círculo suspendidos en una banda ancha. Bajo esta figura hay otra banda de color blanco sobre la que se dibujó una serie de semicircunferencias secantes entre sí suspendidas de una faja. A continuación cuatro líneas paralelas en la inferior de las cuales quedan suspendidos segmentos de cuarto de círculo en cuyo interior hay un arco de circunferencia El friso que ocupa la porción más ancha del vaso, o ecuador, está compuesto por una serie de “eses” horizontales dispuestas en columnas paralelas. En la parte inferior del vaso aparece un primer friso con cinco filetes paralelos, del último penden semicircunferencias secantes entre sí. A continuación otro grupo de siete líneas horizontales con series de segmentos de cuarto de círculo con arcos en su interior. Al final, decoración idéntica a la anterior, pero con sólo cuatro filetes. Las asas muestran decoración de líneas paralelas mientras que el pie está desprovisto de ornamentos.

La forma por una parte recuerda las cráteras de campana, aunque algunos detalles la acercan al modelo de crátera de cáliz. La crátera de campana ática se caracteriza por un suave perfil en S continuo con panza marcada y las asas se sitúan cerca de la boca, mientras que la crátera de cáliz griega presenta un suave perfil con una ligera convexidad en el tercio inferior de la pared, ancha boca exvasada, pie alto moldurado y asas casi verticales bajas. La crátera ibérica del Tossal de Manises creemos que es una interpretación híbrida de los dos tipos de crátera en la que se conjuga un perfil algo deformado, de las de campana y una posición de asas más propia de las de cáliz.

En cuanto al modelo, las cráteras de campana se fabrican a partir de finales del siglo VI a. C. En la Península Ibérica es el tipo más frecuente. Se atestigua en numerosos yacimientos de la Contestania (Illeta dels Banyets, Cabezo Lucero, La Albufereta) manifestándose su uso como contenedor de las cenizas del difunto (Cabezo Lucero). En Ampurias supone el 10’02 % del total de la cerámica de figuras negras. Las cráteras de cáliz griegas se comienzan a fabricar en Atenas a mediados del siglo VI a. C. y se dice fue inventada por el pintor Exequias. Pese a ser abundante en Atenas y numerosas zonas del Mediterráneo, este tipo de cráteras son extremadamente raras en la Península Ibérica. Sólo se conocen fragmentos en Ampurias (donde supone el 1’08 % del total de cerámica de figuras rojas), Ullastret y Cástulo. En las tierras valencianas únicamente se ha clasificado un trozo de pie en la Illeta dels Banyets de El Campello.

En cuanto a las imitaciones de crátera, de cáliz sólo se ha registrado un único ejemplar. Se trata de una pieza proveniente del poblado de Bolbax (Murcia), conocido a partir de una fotografía que revela una copia bastante fiel al modelo griego, según V. Page. Sin embargo, creemos posible que una de las imitaciones andaluzas de crátera de campana estudiadas por J. Pereira procedente de Ceal sea en realidad una interpretación de crátera de cáliz. Se imitan mucho más las cráteras de campana en el SE o “Contestania extensa” y también suelen seguir de cerca la forma de las importadas griegas. Sin embargo, en esta zona las cráteras que más se imitan son las de columnas (habiendo pocos ejemplares originales) pero con una mayor variedad de interpretaciones.

Ahora bien, el paralelo más próximo a la pieza que presentamos se halló en la necrópolis de Santa Mónica en Cartago en fecha desconocida (pero antes de 1913) y actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Ar¬queología de Byrsa en Túnez. Se trata de una imitación ibérica de crátera muy semejante a la del Tossal, diferenciándose formalmente en que el pie es más alto, abierto y con molduras mejor marcadas, y en que las asas son más rectas y separadas del cuerpo. La decoración, que ocupa todo el vaso, incluido en pie y el interior de la boca, es una sucesión de frisos de filetes, pequeños cuartos de círculo concéntricos alternados con melenas y un friso, en la parte inferior del vaso de semicírculos concéntricos. La crátera fue publicada por P. Paris en 1913 quien opina, frente a Siret, que la con¬sideraba cartaginesa, que es una pieza excepcional de producción ibérica importada de España, imitación de una crátera griega. Mencionada por P. Bosch Gimpera en su obra sobre la cerámica ibérica de 1915, a principios de los años 60 del siglo XX, M. Astruc vuelve sobre la pieza y la considera una crátera caliciforme paralelizando su decoración con numerosos vasos de La Albufereta de Alicante. Previamente, A. García y Bellido la menciona en un artículo en el que hace relación a la presencia de la cerámica ibérica en el Mediterráneo Occidental. La necrópolis de Santa Mónica se fecha entre fines del siglo V y mediados del siglo II a. C., pero desgraciadamente no se conoce el contexto arqueológico en que apareció la imitación.

La decoración geométrica del recipiente del Tossal de Manises es muy simple y característica de las producciones de los siglos V y IV a. C. aunque el friso superior, bajo la boca, es excepcional. Se trata sin duda de una interpretación de una guirnalda vegetal. Las líneas quebradas, los roleos y las figuras que penden de los vértices, son esquematismo de las guirnaldas o decoraciones vegetales (parras, hojas de olivo, de laurel, palmetas), que adornan los frisos superiores de las cráteras áticas de cáliz y campana. Sería por tanto una aproximación decorativa al modelo griego, un rasgo que comparte con una imitación de crátera de campana estudiada por M. J. Conde, en la que el friso más alto presenta motivos ramiformes estilizados. Para la autora sería una de las tempranas decoraciones vegetales de la cerámica ibérica, dentro del siglo IV a. C. Sin embargo, la utilización en el vaso del Tossal de Manises de pintura blanca como fondo de algunos frisos, situaría la pieza dentro de la segunda mitad del siglo V a. C., tal como se ha observado en la decoración cerámica con engobe blanco de algunos yacimientos ibéricos edetanos y contestanos.

En cuanto a la datación de su fabricación, la inexactitud de la reproducción del modelo o los modelos, la situaría en un momento avanzado del siglo IV a. C., fecha tardía que convendría a la presencia del friso superior de motivo vegetal; pero el fondo de pintura blanca la encuadraría mejor a finales del siglo V a. C. Por tanto, una fecha de finales del siglo V a. C. hasta mediados del siglo IV a. C. sería la propuesta más adecuada. Otro asunto es el del contexto arqueológico en que fue hallada la pieza. Como se ha indicado al principio, se encontraba en un estrato de destrucción, con evidentes signos de incendio que afectó a otras piezas. Entre el material de importación que permite datar este estrato destacan las campanienses A L. 23, 36 y 68. En unidades equivalentes se documentan también ánforas T-8.1.3.1, T-8.1.3.2, T-5.2.3.1 (las más abundantes), MGS VI, y monedas cartaginesas entre el 221-206. Así pues, como hemos publicado en otros lugares, este nivel de destrucción en el que se halló la imitación se dataría a finales del siglo III a. C. y sería consecuencia de un episodio violento relacionado con la Segunda Guerra Púnica. Si tenemos en cuenta que el vaso apareció roto pero que estaría completo en el momento de amortización, podemos pensar que se utilizó hasta finales del siglo III a. C., es decir, una perduración como mínimo de más de un siglo. Un hecho no infrecuente, ya que por ejemplo en el Puntal dels Llops (fortín edetano), hay piezas de barniz negro ático de finales del siglo V a. C. y el IV a. C. que estarían en uso hasta el final del establecimiento a inicios del siglo II a. C.

En relación a la historia del Tossal de Manises, la imitación de crátera no indicaría un periodo de habitación antigua de este lugar. Pensamos que la pieza pudo fabricarse en otro lugar de la geografía ibérica, incluso de las inmediaciones, e incorporarse a la vida del poblado en la segunda mitad del siglo III a. C., momento en el que tenemos constatada la creación de un espacio de habitación destinado al control del territorio por iniciativa púnica (o marcada influencia) de época bárquida.

En conclusión, estamos ante un vaso de excepcional importancia. Por una parte su rareza en cuanto a su forma inédita, los prototipos imitados y su in¬terpretación indígena y, por otra, por el único ejemplar similar que hemos de encontrar por ahora en Cartago. En torno a este aspecto, ¿es casualidad o reafirma las sólidas conexiones con el mundo púnico del Tossal de Manises que desde hace años hemos venido indicando?. Y también, ¿el ejemplar de Santa Mónica pudo haberse exportado desde la Contestania?. En este sentido se puede indicar que el vaso ibérico con decoración más semejante a la de la pieza de Cartago pertenece a la necrópolis de La Albufereta. Se trata de una gran botella (CS 6870) hallada en las excavaciones de los años 30 del siglo pasado pero de la que se desconoce el contexto arqueológico preciso. Los fragmentos conservados permiten indicar que todo el cuerpo estaría pintado en una sucesión horizontal de fajas de cuartos de círculo, semicírculos, cabelleras, y semicírculos enlazados formando ondas.

Texto: OLCINA DOMÉNECH, M. (2009): “Imitación de crátera de campana/cáliz”. En OLCINA DOMÉNECH, M. y RAMÓN SÁNCHEZ, J. J.(eds.) Huellas Griegas en la Contestania Ibérica, Catálogo de la exposición temporal del MARQ, pp108-110.

Imagen: Archivo MARQ

Imitación ibérica de crátera griega hallada en la necrópolis púnica de Santa Mónica (Cartago, Túnez).
Imagen cedida por el Institut National du Patrimoine, Túnez.
Alt. 37,5 cm.; diám. borde: 33 cm.; diám. base: 17 cm.
OLCINA DOMÉNECH, M. (2009): “Imitación de crátera de campana/cáliz”. En OLCINA DOMÉNECH, M. y RAMÓN SÁNCHEZ, J. J.(eds.) Huellas Griegas en la Contestania Ibérica, Catálogo de la exposición temporal del MARQ, p.110.


CRÁTERA DE NIÓBIDES
CRÁTERA DE CÁLIZ de cerámica ática de figuras rojas conocida como
Departmento de Antigüedades griegas, etruscas y romanas
Atribuida al Pintor Nióbides
Circa 460-450 aC
Orvieto, Italia
Adquirida por el Museo del Louvre (Paris, Francia) en 1883


CRÁTERA DEL SACRIFICIO
CRÁTERA DE CAMPANA de cerámica ática de figuras rojas
Necrópolis de Poble Nou, sector Quintana 02 (UE17)
425-320 a.C.
Vilamuseu (La Vila Joiosa, Alicante) 
 

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