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01/04/2014

DAMA DE CABEZO LUCERO (GUARDAMAR). Exposicion permanente del marq

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DAMA DE CABEZO LUCERO (GUARDAMAR). Exposicion permanente del marq

 

La Dama de Guardamar procede de una necrópolis ibérica, que forma parte, junto a un poblado del que se conservan viviendas, la puerta de acceso por el sur y un torreón, del conjunto arqueológico de Cabezo Lucero. Emplazado entre los municipios de Rojales y Guardamar del Segura, el conjunto ocupa las estribaciones noroccidentales del monte Moncayo, al borde de una suave ladera que hoy desciende hacia la margen derecha del rio Segura. Sin embargo, en la Antigüedad el paraje estaba constituido por una amplia albufera en la que verterían sus aguas los ríos Segura y Vinalopó, que la irían colmatando a lo largo de los siglos. El lugar concentra uno de los más destacados núcleos de poblamiento de la Contestania Ibérica en la provincia de Alicante, junto a los restos de la orilla opuesta: los poblados de El Oral y La Escuera, así como la necrópolis de El Molar (San Fulgencio). Un poco más al norte se localizan La Picola (Santa Pola) y La Alcudia de Elche.

La necrópolis de cremación de Cabezo Lucero, unos 200 m al sur del poblado, estaría en uso, aproximadamente, entre mediados del s. V y fines del s. IV a. C. Un muro, empalizada o foso limitarían su recinto, aunque no se conservan evidencias, y pese a mostrar una aparentemente desordenada disposición espacial, las sepulturas más antiguas se concentrarían en el extremo más meridional.

El elemento más destacado del “paisaje funerario” de este cementerio son las plataformas de piedra, que probablemente marcarían la distribución del espacio, al disponerse a su alrededor pasillos o calles para facilitar la visita de los familiares a las sepulturas de sus difuntos. Estas plataformas soportarían monumentos en forma de túmulos cuadrangulares o “grupos escultóricos”, en los que se plasmaron escenas simbólicas de carácter funerario (como se desprende del hallazgo de fragmentos escultóricos de animales -toros, leones, esfinges o grifos- y de elementos decorativos -molduras, palmetas...).

Estos monumentos funerarios se erigen para señalar los enterramientos de los personajes más destacados de la comunidad. La Dama de Guardamar podría haber pertenecido a uno de estos monumentos, y aparece destruida, un hecho que tuvo lugar ya en época ibérica, y que afecta a otras esculturas del yacimiento, que se fracturan y reutilizan en tumbas más modestas. Cambios sociales o, tal vez, en el ritual, podrían estar detrás de este fenómeno de iconoclastia, que rechaza la representación de las divinidades y la adoración de sus imágenes, y se manifiesta en todo el ámbito geográfico del mundo ibérico en esta época.

La Dama de Guardamar, realizada en piedra caliza, constituye una de las numerosas representaciones femeninas conocidas dentro de la Cultura Ibérica, debatiendo la investigación sise trata de imágenes de diosas o de personajes destacados dentro de la sociedad civil o religiosa. Son famosos ejemplos la Dama de Baza (Granada), las damas oferentes del Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo, Albacete) o La Dama de Elche (Alicante). En pie, sedentes, o meros bustos, estas imágenes femeninas presentan elegantes ropajes y grandes joyas, símbolos de nobleza y prestigio. En la Cultura Ibérica las imágenes femeninas aparecen en soportes tan diversos como la escultura en piedra, una forma de expresión propia del sur del territorio de la Contestania Ibérica, la pintura vascular o la terracota.

La mujer ibera ostentó un importante papel, tanto en el ámbito privado, como madre y custodia del hogar, como público, con una activa participación en las ceremonias religiosas. Por otra parte, las divinidades femeninas gozan de numerosas atribuciones, muy repetidas por todo el Mediterráneo antiguo, desde protectoras de la agricultura hasta de la fecundidad femenina (la “diosa-madre” ancestral) y la muerte. En este sentido cabe destacar el uso especial como urnas cinerarias de algunas de estas esculturas, como sería el caso de las mencionadas “damas” de Baza y Elche, y quizás también del ejemplar de la necrópolis de Cabezo Lucero.


Elisa Ruiz Segura

Bibliografía:
VERDÚ PARRA, E. Y OLCINA DOMÈNECH, M. H., 2012: La Dama de Guardamar y la Necrópolis de Cabezo Lucero. Catálogo de la exposición temporal La Dama de Guardamar y la Necrópolis de Cabezo Lucero, celebrada en el MAG- Museo Arqueológico de Guardamar del Segura, 6 de julio-6 de octubre de 2012. Ayuntamiento de Guardamar del Segura. I.S.B.N.: 978-84-615-9410-X, DL: A 434-2012

Imagen: Dama de Guardamar y Damas de Elche, Baza y Cerro de los Santos. Archivo MARQ
Dama de Baza (Granada)
Dama oferente del Cerro de los Santos (Albacete)

Ficha Técnica/Fact sheet

DAMA DE CABEZO LUCERO
Necrópolis de Cabezo Lucero (Guardamar del Segura, Alicante)
Piedra arenisca
Alt.: 48,5 cm; long. máx.: 55 cm; anch. máx.: 30 cm
CL’87-AVII/E0; CS. 6108
Ibérico
Finales del siglo V a. C., inicios del siglo IV a. C.

Escultura reconstruida como un busto femenino en posición frontal.
A partir de los criterios de restauración que fueron elegidos en su momento para presentar esta nueva muestra de la escultura ibérica, podemos indicar que existen dos grupos de fragmentos que dan cuerpo a la restitución propuesta. Por una parte, la cabeza y arranque del cuello con los elementos de adorno y vestimenta que los cubren y embellecen y, por otra, la serie de collares que penden sobre el pecho. Ambas agrupaciones de trozos no llegan a tocarse por muy poco, aunque dada la similitud de la piedra, labra y lugar de hallazgo no se dudó de que todo era parte de la misma escultura.

De la cabeza la parte más dañada es el rostro. En el bloque hallado no quedaban prácticamente rasgos faciales. Sin embargo, se pudieron adherir fragmentos que dieron forma a algo más de la mitad de la cara, fundamentalmente el lado izquierdo. La frente es ligeramente inclinada, el ojo, muy perdido y remarcado con incisión, permite reconocer una confi guración almendrada. La nariz, a la que le falta la punta, se muestra recta y abre levemente a las aletas para definir unos amplios orificios nasales. La boca es ondulante y remarcada por labios carnosos. El mentón, algo prominente, enlaza con el arranque del cuello, que se sugiere no muy robusto. Está cubierta por un manto de apariencia pesado por el pliegue arqueado que corona la frente y con el que se abre desde los rodetes. El manto cubre un tocado, visible en la frente. Completa el aderezo superior un adorno, que aparece por debajo del borde del gorro, consistente en una serie continua de semicírculos. Se trata con toda probabilidad de una diadema. Los elementos más llamativos, que nos recuerdan inmediatamente a la “Dama de Elche” son los rodetes, aunque más esquemáticos que en aquélla, para albergar el cabello. Los originales probablemente estuvieran hechos con láminas de metal.

El otro conjunto que forma parte de la reconstrucción de la escultura reúne los fragmentos del pecho cubierto por collares. Un fino resalte en la parte superior indica el escote de la túnica, que sugiere forma redondeada. En dos de los collares penden medallones que representarían piezas de oro o plata en forma de lengüeta, ensartados por lo que serían cordones o aros metálicos. De los otros dos collares, cuyos modelos serían de pasta vítrea, el superior está constituido por cuentas en forma de oliva, esféricas y planas; el inferior muestra pares de cuentas discoidales entre las que se colocan otras en forma de tonelete.

La “Dama de Cabezo Lucero” fue destruida ya en época ibérica como otras esculturas del yacimiento, algunos fragmentos de las cuales se utilizaron como calzos para urnas cinerarias de alguna tumba. Este fenómeno “iconoclasta”, matizado en las últimas investigaciones, se ha detectado en otros cementerios y fue causado quizá por convulsiones sociales o cambios del ritual a finales del siglo V a. C. e inicios del siglo IV a. C. Independientemente de que se tratara originalmente de un busto, son innegables los rasgos que la emparentan con la más famosa de las esculturas ibéricas. Esto pone de relieve varias consideraciones. En primer lugar que la “Dama de Elche” no es un unicum sospechoso o claramente falso tal como afi rmaba hace algunos años un autor norteamericano. Que la escultura de Guardamar hubiera sido hallada en excavación arqueológica científica y en lugar próximo a la ilicitana son hechos suficientes para despejar cualquier duda sobre la antigüedad de ésta. La cercanía geográfica de ambas piezas, además de otros ejemplos que no son de tratamiento aquí, induce a pensar que existió en el área de las actuales comarcas del Bajo Vinalopó y Bajo Segura un círculo escultórico definido, que en definitiva sería una forma de expresión de un entorno cultural homogéneo, en el sur de la Contestania Ibérica.

DAMA DE CABEZO LUCERO
Cemetery of Cabezo Lucero (Guardamar del Segura, Alicante)
Sandstone
Ht.: 48.5 cm; max. length: 55 cm; max. width: 30 cm
CL’87-AVII/E0; CS. 6108
Iberian
End of the 5th century BC, beginning of the 4th century BC.

Reconstructed sculpture of a front facing female bust.
This new reconstruction of the Iberian Dame has been put together from two groups of fragmented pieces. One group consists of the head and part of the neck with elements of personal adornment and clothing, and the other is a series of necklaces which cover the chest. Neither group of fragments coincide, however given the similarity of the stone, the carving and the location of the finds, there is no doubt that the pieces come from the same sculpture.

The most damaged part of the head is the face. Practically no facial features survive however, it was possible to attach a number of small loose fragments to give form to more than half the face, mostly the left hand side. The forehead is slightly inclined and the eye (mostly lost) has been underscored with an incision and is almond shaped. The nose, the tip of which is missing, is straight and fl ares slightly at the sides, which defi nes wide nostrils. The mouth is uneven and is emphasised by full lips. The somewhat prominent jaw attaches to the beginning of the neck, which suggests that it was not very robust. The sculpture is covered by a robe, apparently quite heavy as there is a V-shaped fold on top of the head, and the robe is open from the hair coils down. The robe covers a headdress, visible on the forehead, and this upper decoration is completed by a piece of jewellery, which appears beneath the edge of the headdress. This is formed by a continuous series of semicircles and is most probably a diadem. The most striking features, which bring to mind straight away the “Dama de Elche”, are the large coils either side of the head to hold the hair, although these are more schematic than those of the Dama de Elche. The original coils were probably made out of sheets of metal.

The other group of fragments which form part of the reconstructed sculpture are pieces of the chest covered with necklaces. A slight projection in the upper part of the chest indicates the presence of the rounded neckline of a tunic. Medallions hang from two of the necklaces, which represent “languette” (tongue) shaped pieces of gold or silver, strung together by what would have been metal chains or hoops. The other two necklaces would have been made of glass paste. The upper one consists of beads in the shape of fl at and spherical olives, and the lower one, of pairs of discoidal beads between which are placed barrel-shaped beads.

Like other sculptures from the cemetery site, the “Dama de Cabezo Lucero” was destroyed in the Iberian period, and some of the pieces were used as wedges for cremation urns in graves. This “iconoclastic” phenomenon has been found in other cemeteries and was, according to the latest investigations, perhaps caused by social upheavals or changes in rituals at the end of the 5th and beginning of the 4th centuries.
Regardless of what the original use of the bust was, its characteristics are undeniably similar to those of the most famous of all Iberian sculptures, the “Dama de Elche”. This resolves a number of issues. Firstly, that the Dama de Elche is not a unique object nor is it a fake, as an American scholar suggested a few years ago. Secondly, that the sculpture from Guardamar was found in a scientific archaeological excavation and in a location not far from Elche, which should clear up any lingering doubts concerning the antiquity of this famous sculpture. The close geographic position of both Dames, as well as the existence of other examples of Dames (not examined here), have lead to the theory that there existed a defi ned group of sculptures in the area of the modern day regions of the Bajo Vinalopó and Bajo Segura. These Dames could be a form of expression which represent a homogenous cultural area, in the south of the Iberian Contestania region.

OLCINA DOMÈNECH, M.H., 2007, en AZUAR RUIZ, R., OLCINA, M., SOLER, J.A. (Ed.), Guía-Catálogo del Museo Arqueológico de Alicante. Serie Catálogos de exposiciones permanentes del MARQ. Alicante.
OLCINA DOMÈNECH, M.H., 2007, in AZUAR RUIZ, R., OLCINA, M., SOLER, J.A. (Ed.), Catalogue-Guide of the Archaeological Museum of Alicante. Serie Catálogos de exposiciones permanentes del MARQ. Alicante. Daniel MILES (Translator)
 

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