Señores del Cielo y de la Tierra

 

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30/12/2014

LOS ENCUENTROS ENTRE LA ROMA IMPERIAL Y LA DINASTÍA HAN DEL ESTE

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LOS ENCUENTROS ENTRE LA ROMA IMPERIAL Y LA DINASTÍA HAN DEL ESTE

Según el Han Hanshu, antigua fuente china, los esfuerzos de Roma por enviar embajadas a China eran evitados por los partos, pues ellos querían ser los que comerciaran con la la seda china. Sin embargo, ambos conocieron de su existencia y buscaron el contacto.

La batalla de Carrhae (año 53 a.C., cerca de la actual Harran, Turquía), uno de los mayores desastres militares de la historia romana, pudo ser el origen de los encuentros entre China y Roma.

A mediados del s. I a.C., la República, exhausta tras constantes guerras externas e internas, asiste a una concentración del poder en manos de destacados generales que compiten entre sí por la supremacía. Durante el primer triunvirato Marco Licinio Craso, emulando las campañas de Pompeyo en Oriente y César en las Galias, inicia una temeraria campaña contra Partia que cerró el paso de Roma al Oriente. De los 40.000 combatientes que lo acompañaban, la mitad pereció, una cuarta parte fue capturada y el resto huyó al desierto. Roma descubrió la brillante seda roja en los estandartes partos. Quizás soldados romanos cautivos en Carrhae, la Legión perdida que, según Plinio, fuera destinados, tras la batalla, a custodiar la frontera oriental del Imperio Parto, fuesen aquellos que un ejército expedicionario Han capturó. Según relatan las fuentes chinas, el año 38 a.C, al oeste del Tarim, “soldados a pie, perfectamente alineados como escamas de pescado” (quizás infantería romana) fueron trasladados a las tierras del Gobi, fundando la ciudad de Li Jien para defender las fronteras chinas. Pero esto aún es leyenda…

El fin del segundo triunvirato y el nacimiento del Imperio está marcado por la victoria de Augusto en Egipto, donde Marco Antonio intentó hacerse fuerte junto a Cleopatra, en el año 30 a.C. Egipto y la alianza con los Nabateos de Petra, permitieron a Roma el control del tráfico marítimo desde los puertos del Mar Rojo al Océano Índico, una navegación comercial de carácter privado, favorecida por el establecimiento de una infraestructura portuaria de carácter estatal, que se desarrolla mediante un complejo sistema de escalas regionales. En época de Claudio (41-54), ya se había establecido una red portuaria estable en la costa occidental de la India y se intensificó el tráfico comercial hacia el Ganges. Taprobane (Sri Lanka), un punto neurálgico en la navegación hacia este río y el sudeste asiático, envía sendas embajadas a Roma y a China. En estos momentos, un anónimo comerciante romano, escribe el Periplo del Mar Eritreo, donde da cumplida cuenta de todo este sistema de escalas y refiere que tierra adentro, más allá del Ganges, estaba “Thina”, una tierra difícil de alcanzar, que producía seda para su exportación a través de los territorios de Tarim. Pero Roma no parecía interesada en alcanzarla y se contentaba con sus adquisiciones en los mercados indios.

Con la llegada de los Flavios al poder, tras la caída de los Julio-Claudios, el Imperio se recupera. Vespasiano invita a sus celebraciones en Alejandría a embajadores bactrianos e indios, que también llegan a China. Con ellos se expande el Budismo, cuyas manifestaciones llegarán a ambos imperios. Según Plinio, Roma gasta en la India, Sérica y Arabia más de lo que ingresa por las provincias de la Galia y Palestina.

La fama de Roma, Da Qin “gran China”, debió llegar a la corte de Hedi de Han, que había reconquistado los territorios del oeste. El año 97, el general Ban Chao envió a Gan Ying en secreto, a través de Persia, para contactar con el emperador de Roma. Llegado al Golfo Pérsico, pretendiendo alcanzar Roma por mar, fue disuadido por marinos locales que lo avisaron de un largo y peligroso viaje.

En esos tiempos, según cuenta Ptolomeo (139), un comerciante macedonio llamado Maes envió a sus agentes al interior de la China Han desde un lugar llamado “Torre de Piedra”, posiblemente en el la Cuenca del Tarim. Fuentes chinas refieren que en torno al 100, Ban Chao envió una selección de extranjeros a la corte Han en Luoyang, que incluía una extraña gente del lejano oeste encontrada en la cuenca del Tarim que decían provenir de “Meng ch'i Tu le" (¿Macedonia?¿ los agentes de Maes?)

Cuando Trajano (98-117) llegó al poder, expandió el Imperio hasta su máxima extensión, reabrió el canal del Nilo al Mar Rojo y conquistó Partia hasta el Golfo Pérsico en 116, sin embargo, los sucesores de Trajano abandonaron las conquistas en Mesopotamia para consolidar su poder en Roma. Poco después, Andi de Han, que ya había abandonado los territorios del Tarim unos años antes, recibió una embajada del rey de los Shan (Sudeste asiático) que incluía en el cortejo magos, malabaristas y músicos de Da Qin (Roma) en torno al 120. Según Ptolomeo, los romanos en el s. II no habían llegado más allá de Malasia, aunque quizás un barco consiguiera llegar al Mar de China o unos mercaderes llegaran allí en barcos indios.

Cuando en 166, una legación mercantil romana acceda a las costas vietnamitas y logre ser conducida ante la corte Han, Marco Aurelio y Lucio Vero preparaban la guerra con Persia, que había ocupado Armenia y Mesopotamia y amenazaba Siria. Quizás ambos acontecimientos estén relacionados y los mercaderes fuesen realmente embajadores de Antun (voz china para designar a Marco Aurelio Antonino). Sin embargo, según las crónicas chinas, siendo la primera vez que había comunicación entre ambos imperios, el emperador Huandi de Han no consideró los presentes que le ofrecieron (marfil, cuernos de rinoceronte, concha de tortuga…) fueran preciosos ni raros, lo que le hizo concluir que se había exagerado en las informaciones anteriores.

Si los delegados/comerciantes oportunistas volvieron a Roma, encontraron un territorio gravemente afectado por invasiones germánicas en el Danubio y por la peste antonina, una serie de pandemias (viruela o sarampión, desconocidos hasta entonces en el Mediterráneo) hasta fines de siglo que causaron grandes bajas entre la población y contribuyeron a la crisis del s. III en el Imperio. Apenas unos años más tarde, en 220, se producía el ocaso de la Dinastía Han.

Imagen:
Augusto
http://3.bp.blogspot.com/-40QIYAftDxc/VB1cjroatTI/AAAAAAAAgnA/EKYvukhGkBM/s1600/Augusto%2Bcon%2Bla%2Bcorona%2Btriunfal.%2B%2BGliptoteca,%2BM%C3%BAnich..jpg
Marco Aurelio
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/3/3b/MarcoAurelio.png
Mapa confeccionado en base al Periplo del Mar Eritreo
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/a5/Map_of_the_Periplus_of_the_Erythraean_Sea.jpg
Mapa de Claudio Ptolomeo en un grabado de J. Schnitzer (1482)
http://www.labirintoermetico.com/07Geomanzia/corografia_tolemaica/Tolemeo_ecumene.jpg
 

16/12/2014

EL APOGEO DE PARTIA. CHINA DESCUBRE OCCIDENTE

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EL APOGEO DE PARTIA. CHINA DESCUBRE OCCIDENTE

 

En 247 a.C., el Imperio Persa Seléucida se enfrenta con el Egipto Ptolemaico, ambos herederos del imperio de Alejandro Magno, por la conquista de Antioquía (Siria), y los Partos, un pueblo de origen escita que residía en el sureste del mar Caspio, aprovechan la debilidad de los Seléucidas para hacerse con su imperio. Sin embargo, los territorios de Fergana, Bactria y Sogdia, un potente foco de cultura y tradición helenística, constituyen un reino de filiación griega, el Reino Greco-bactriano, que pronto dominará los territorios del curso alto y medio del Indo, transfromándose en el reino Indo-Griego.

El año 225 a.C. Eutidemo I se convierte en rey del Reino Greco-bactriano, que gobierna el Asia Central (el sur del Hindu Kush, Bactriana, Sogdiana, Fergana,…), disputando los territorios del norte y oeste de la India al Imperio Maurya. Según relatara siglos después Estrabón, desde Alejandría Eschate (la última), la ciudad que fundara Alejandro en los confines de sus conquistas, en el valle de Fergana, el rey envió, en torno a 220 a.C., expediciones a la Meseta de Pamir (Kashgar y Ürümqi), donde se produciría uno de los primeros contactos documentados con los Seres, que fabricaban seda.

En esos momentos, el emperador Qin está a punto de vencer a sus rivales y consolidar su hegemonía sobre la China imperial. Mientras, en occidente, la pujante Roma, que ha logrado el dominio sobre Italia, se enfrenta a una segunda guerra contra su máximo rival por el dominio del Mediterráneo occidental: Carthago, cuya victoria le depararía el dominio de Hispania. Pero también se expande hacia el este, contra los Ilirios y Macedonios, logrando incluso establecerse en Asia Menor.

El rey parto Mitrídates I (195-138 a.C.) logra extender su imperio desde Fergana a Babilonia, Media y Persia. Asimilando la profunda herencia greco-helenística de sus conquistas, estas victorias dieron a Partia un papel geo-estratégico primordial, gracias al control de las rutas de comercio terrestre entre el Este y el Oeste: Ruta de la Seda y el Camino Real Persa (una ruta creada por Darío I en el s.V a.C., que unía el Mar arábigo y el Golfo Persa con la costa este de Anatolia a través de Armenia). Roma también consolida sus provincias en Hispania, Africa, Macedonia y Grecia, pero debe repeler agresiones de los cimbrios en la Galia Cisalpina. El coste de su expansión generará rebeliones de poderosos ejércitos de esclavos (Guerras Serviles) que asolarán Roma último tercio del s.II a.C.

Cuando, en 141 a. C., accede al poder el emperador Wudi de Han, hereda una China próspera y fuertemente centralizada gracias al gobierno de su padre, Jingdi, quien logró desactivar la Rebelión de los Siete Reinos contra el poder central de Han en 154 a.C. La Pax Sinae se mantuvo con un potente ejército, una administración cualificada, una red de comunicaciones y una escritura universal. Para consolidar las acciones de su predecesor, el emperador adopta el Confucianismo como filosofía del Estado y código ético del imperio y su administración, reformas que lograrían un duradero efecto a lo largo de la existencia de la China imperial. Pero, además, promueve el desarrollo social y cultural, patrocinando las artes poéticas y musicales, incluyendo el desarrollo de la imperial Oficina de la Música, promocionando los estudios de astronomía, que permitieron permiten la predicción de eclipses y del movimiento planetario, y el intercambio cultural con regiones vecinas, permitiendo la introducción de nuevos cultivos o del culto budista, tal y como se refeleja en los murales de las Cuevas de Mogao.

Bajo su reinado, China consolidó sus fronteras en Corea, protegió los territorios del norte con una infinita muralla, y sujetó a su autoridad los reinos del suroeste (sur de China y Vietnam). Tan sólo al oeste encontraba resistencia. El Imperio Xiongnu (Hun) que habitaba las inhóspitas estepas de Mongolia, acosaba las fronteras chinas, pese a la política de alianzas matrimoniales entre ambos.
El emperador encarga al general Zhang Qian la conquista de los territorios del oeste, en la meseta de Pamir. Las noticias de los pueblos vecinos animan al general a enviar a un emisario, Sima Qian, hacia occidente, en busca de aliados contra los Xiongnu. Tres misiones sucesivas, en 138, 126 y 115 a.C., descubrirán a la corte imperial quienes y como son los pueblos que habitan más allá de sus fronteras: Dayuan (Fergana), Daxia (Bactria), los Yuezhi (Escitas que en torno al cambio de era invadirían la India creando el gran imperio Kushan) y Anxi (el poderoso imperio de Partia). También conocerán con asombro que, a través de Shendu (India), llegan productos fabricados en el suroeste de China, como el bambú y los tejidos.

Roma, sin embargo, exhausta por las guerras exteriores e internas, está aún al margen de los circuitos comerciales de Oriente… aunque en menos de un siglo, la situación experimentará un cambio radical.


Imagen:
Mapa de Asia en el año 100 a.C.
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Asia_100bc.jpg

Relieve parto de Mitrídates I de Partia (Xong-e Ashdar. Ciudad de Izeh, provincia Khouzestan, Irán), bendecido por Atenea Nike alada.
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Xong-e_Ashdar_Parthian_relief.jpg

Mitrídates I: Moneda de Mitrídates I. Anverso: retrato de Mitrídates I
Reverso: Heracles sosteniendo una copa
Inscripción: Rey Arsaces, amigo de los griegos
http://en.wikipedia.org/wiki/Mithridates_I_of_Parthia#mediaviewer/File:MithridatesIParthiaCoinHistoryofIran.jpg
 

25/11/2014

más allá de las fronteras

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más allá de las fronteras

 

Durante los siglos II y I a. C., la República de Roma somete a los monarcas de Asia Menor, derrota a Carthago y amplia sus territorios a Hispania, la Galia, el Norte de África, Grecia, Siria y Armenia. Roma expandía sus conquistas mientras afrontaba conflictos civiles y sociales que desembocarían en la concentración del poder en manos de destacados generales y, por fin, en el Imperio. Aún absorta en este proceso, Roma no escapa al influjo de los viajes naúticos entre el Indo y las costas del Golfo Pérsico. A Roma llegan noticias de los periplos de navegantes griegos como Scylax (s. VI. a.C.), al servicio del rey persa Darío I, o Nearco (s. IV a.C.), a las órdenes de Alejandro. Los propios etruscos se suman a griegos massaliotas y de Asia Menor -como Eudoxo de Cyzico- para navegar por el Mar Rojo a Etiopía y desde el sureste de Arabia, cruzando el mar abierto, hasta la desembocadura del Indo, como hacían algunos marinos indios (s. II a.C.).

En los confines de Roma, China amanece a una nueva era con la llegada al poder de la Dinastía Han. Los emperadores Liu Bang (202-195) y Wudi (141-87), establecen las bases de una identidad cultural, política, social y económica mediante el fortalecimiento del poder centralizado y el desarrollo de políticas en favor del pueblo, inspiradas en el Confucianismo, destinadas a restablecer la normalidad en la producción y la vida de sus súbditos tras los cruentos siglos anteriores y el despótico poder del emperador Qin. Con la creciente estabilidad, China extiende su esfera de influencia, explorando el mar oriental hasta Japón, instalando monarcas vasallos en el sureste y en Vietnam, y estableciendo una interesante política de pactos con el poderoso Imperio Xiongnu de las estepas del norte.

En India, la Dinastía Maurya (320-180 a. C.), gracias, sobre todo a su rey Ashoka (269-232 a.C.), había extendido sus territorios hasta Afganistán y Bengala, y desde Nepal hasta el río Krishna, en el Decán, propagando el Budismo. Los edictos de Ashoka, grabados sobre pilares de piedra y arenisca, jalonaban el imperio y sus fronteras, en donde se esculpieron también en griego y arameo. Emisarios-misioneros budistas fueron enviados hasta el lejano Occidente mediterráneo y al Sudeste asiático. Aún bajo dominio indo-parto, la memoria del gran imperio maurya pervivió, hasta la formación del Imperio Kushan, contemporáneo del Imperio Romano.

En los últimos años del s. II a.C., cuando Roma se empeña en la conquista del Mediterráneo, la poderosa China del emperador Wudi de Han, acuciada por la presión de los Xiongnu del norte, envía al general Zhang Qian al oeste, en busca de alianzas contra el imperio nómada entre sus pueblos vecinos. El rey parto Mitrídates II de Persia (124-87 a.C.) estableció entonces relaciones diplomáticas con la China Han, a través de esa delegación china, y, poco después, selló un pacto con el romano Sila, tras el enfrentamiento de ambas por el dominio sobre Armenia y Mesopotamia.

La alianza entre Partia y China resulta en un beneficioso intercambio para ambos. Persia accede, entre otras mercancías, a la valiosa seda Han y China incrementa, directa o indirectamente, sus contactos culturales con Eurasia occidental, introduciendo entre otros, muchos cultivos nuevos. En esta expedición, China oye por primera vez hablar de una poderosa nación en Occidente, a la que considera su igual, el gran pueblo: Da Qin. 

Pero Roma, que a lo largo del s. I a.C. avanzaba hacia el este en un intento de controlar las rutas terrestres y marítimas del comercio de lujo oriental, aún no sabía de China. El año 53 a.C., la República intenta cortar el avance de los persas hacia Asia Menor, que impediría su acceso al Mar Caspio, pero las legiones romanas, comandadas por Marco Licinio Craso, asistieron aterrorizadas a una derrota implacable en la ciudad mesopotámica de Carrhae, donde perdieron sus estandartes, que no recuperarían hasta el reinado de Augusto.

Roma entraba en contacto, traumáticamente, con el lujo y la tecnología de China a través de Persia, gobernada por los partos, un pueblo de origen escita proveniente de las regiones colindantes a Bactria y Sogdia, paso obligado a las provincias occidentales del Imperio Han. Los soldados y caballos partos, guarnecidos con armaduras de acero, y los lanceros y arqueros, dotados de poderosos y efectivos arcos, blandían, ante los atónitos ojos de los romanos, brillantes estandartes de una seda extraordinaria, bordada en oro, jamás conocida por Roma. La fina seda han, de calidad excepcional, cuyo secreto no revelado era la extracción de los hilos antes de que la mariposa rompiese el capullo. Pocos años después, Julio César, que imaginaba para sí el imperio y la gloria de Alejandro Magno, vestiría su casa con cortinas de seda y Roma despertaría su obsesión por poseer este prestigioso bien.

Pero el potente ejército romano nunca consiguió someter a la ligera caballería de arqueros partos, y los productos se encarecían por la lejanía y los numerosos agentes comerciales implicados. Roma dirigió entonces su mirada al Egipto Ptolemaico, regido por Cleopatra VII, cuyo palacio controlaba el tráfico y el mercado de productos que, por la ruta marítima desde el Mar Rojo al Indo, se complementaba con el comercio marítimo de los reinos indios por el Índico hasta el Sudeste asático, y el comercio árabe del incienso por el Golfo Pérsico.

Cuando Augusto conquistara Egipto, Roma se abrió al lujo imperial. Mientras, la China Han iniciaba una grave crisis dinástica…
 

11/11/2014

Roma y el comercio de lujo con Oriente

Escrito a las 07:30

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Roma y el comercio de lujo con Oriente

La fascinación de Roma por el Oriente está íntimamente relacionada con las estrategias de mercado del Imperio. Inciensos y resinas de Arabia, perlas y dátiles del Golfo Pérsico, especias, carey, piedras preciosas, muselinas indias y sedas chinas adquiridas en India (Kushan, Tamiles y Satavahanas), Sri Lanka (Taprobane) y el Sureste asiático (Cattigara) surten a Roma de lujo oriental.

 El Digesto, la magna obra jurídica de Justiniano (533 d.C.) refiere el amplio repertorio de mercancías orientales que proveía los mercados de Alejandría.

Plantas aromáticas para especias, perfumes, ungüentos y farmacopea: variedades de Cinnamomum, Malabrathrum (cinamomo) y cardamomum (Cardamomo); pimientas;
Nardo; Mirra (Mirra (la variedad stacte, o nataph, ya era utilizada para las ofrendas en el altar del incienso del templo de Salomón); Canela de Tiro y corteza del árbol de la canela (Cassia de China); Jengibre; Medicamentos indios y de la Sérica; gálbano (gomorresina); goma arábiga; asafoetida (resina de hinojo utilizada para la circulación sanguínea en la medicina china); Aloe…

Tejidos, cueros y tintes: lino y lino fino bordado; tinte púrpura fabricado por los fenicios; seda -hilos, seda en bruto o parcialmente tejida, prendas- (conocida ya en la primera mitad del I milenio a.C., donde canta el profeta Ezequiel en su Libro Y te vestí de bordad/y te calcé de tejón/y ceñíte de lino/y te vestí de seda. EZEQUIEL 16:10); lana y paño teñido; algodón (en especial las finas muselinas indias); cueros babilónicos y partos…

Todo tipo de joyas y materiales para joyería y sellos: Marfil; Carey (concha de tortuga); Perlas (especialmente destacadas las del Golfo Pérsico), ónices (muy apreciados el sardonyx y el ónice árabe); Ceraunium (piedra de sangre); Jacintos (gemas azules), Esmeraldas; Diamantes; Zafiros; Turquesas; Berilos…

Fieras salvajes para la caza y los juegos circenses: Leones; Pards (grandes gatos sin melena); Leopardos; Panteras…

La nueva Roma imperial manifiesta su esplendor con lujo oriental, y gasta más en estos productos que ingresos percibe de Galia y Judea. Plinio, en el s. I d.C., nos da una idea de los altos precios que estas codiciadas mercancías tenían en Roma (Precio en denarios por libra romana, unos 300 gramos). El incienso se pagaba entre 6 y 10 denarios, pero la variedad de mirra stacte llegaba a los 50, lo mismo que la Cassia (corteza del árbol de canela). 15 denarios se pagaban por la pimienta larga y hasta 60 alcanzaba el Amomum (cardamomo producido en la India, Pakistán, Nepal y Bután). Pero los más caros eran el Cinamomo (variedad Dafnis), árbol parecido al laurel de Sri Lanka, por el que se pagaban hasta 300 denarios o el Nardo procedente de las tierras del Himalaya, por el que se llegaban a pagar 100 denarios.

Un variado mercado de lujo que ya estaría casi plenamente conformado en época de Claudio, el s. I d.C., cuando un comerciante romano describe sus experiencias en viajes comerciales hasta el Océano Índico en el Periplus Maris Erythraei. En él, además, se informa por primera vez que tierra adentro, más allá del Ganges, había un lugar conocido como “Thina”, donde se producía seda para la exportación, a través de los territorios de Tarim. Esas tierras, decía, no eran fáciles de alcanzar, por lo que había que esperar a las raras ocasiones en que llegaban hombres de allí.

Los comerciantes del Alto Imperio Romano podían adquirir las telas de seda china en los mercados de la India o comprarlas a los caravaneros palmiranos, quizás por ello no sintieran la necesidadb de aventurarse más allá para investigar ese misterioso país…
 

14/10/2014

Guerras de tronos. Forjando un mundo nuevo

Escrito a las 12:29

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Guerras de tronos. Forjando un mundo nuevo

China disfrutaba de un estado fuerte y centralizado bajo la Dinastía Zhou cuando se funda Roma en el s. VIII a.C. El Imperio Asirio gobernaba sobre el Oriente Medio, Próximo y en Egipto. En el mosaico de reinos y ciudades de la India, el Reino de Kuru expandía la civilización védica por la llanura del Ganges. Desde las estepas del sur de Rusia y el norte del Mar Negro, pueblos indoeuropeos (Hallsttáticos/Celtas en Europa, Escitas en Eurasia) se extenderían, en diferentes oleadas graduales, entre el Indo y la Europa Occidental. Tribus nómadas de las estepas de Mongolia (Donghu, y luego Xiongnu), expertos jinetes y criadores de caballos, protagonizaban oleadas migratorias y violentos ataques sobre las tierras más meridionales.

En esos tiempos, los Fenicios de Tiro habían consolidado una empresa comercial que establecía, por primera vez, rutas y puertos estables desde Tiro (Líbano) a Gadir (Cádiz, España) y la costa atlántica africana. Grecia, que daba comienzo a su historia, a partir de la celebración de la primera Olimpiada (776 a.C.) expandía su colonización desde el Mar Negro y la costa anatólica hasta el Golfo de León. Se estrechaban los intercambios entre el oriente y el occidente del Mediterráneo, contribuyendo al desarrollo de los pueblos ribereños (Cartagineses, Etruscos, Tartessios…).

A partir del s. VI a.C., una fecha crucial en la historia y la cultura universal, la Humanidad asiste a crecientes conflictos por el control de los recursos y de los territorios, que desembocarán en la disolución de los sistemas tradicionales y la aparición de nuevos estados hegemónicos. La Humanidad desarrolla entonces un vivo interés por conocer mejor las relaciones entre los hombres y de éstos con la naturaleza que cristalizará en la construcción de nuevos sistemas de pensamiento religioso, filosófico, literario, histórico y científico que, aún hoy, siguen vigentes en el ideario colectivo de gran parte de la Humanidad. Durante este período, en partes muy distantes del mundo, pensadores como Gautama Buda (India), Zoroastro (Irán), Pitágoras, Heráclito y los filósofos presocráticos (Grecia), Confucio y Lao Tsé (China), convergen en el establecimiento de nuevas reglas sobre la conciencia individual y el buen gobierno de los pueblos.

La Persia Aqueménida conquistaría un imperio (558-331 a.C.) cuyas fronteras occidentales llegaban hasta los territorios griegos de Asia Menor, Fenicia, la franja siro-palestina, y Egipto. Hacia Oriente ocupó el Punjab, a las puertas de una India fragmentada multitud de reinos y ciudades-estado. Las ciudades de Grecia, ante el creciente poder persa y el temor a la hegemonía de cualquiera de ellas, se alían y enfrentan coyunturalmente, oscilando entre el dominio de Esparta, Atenas o Tebas hasta la segunda mitad del s. IV a.C., en que el pujante reino de Macedonia inicia su expansión bajo el reinado de Filipo II (382-336 a.C.). En poco más de una década, su hijo, Alejandro Magno (336 a 323 a. C.), logrará conquistar un imperio que se convertirá en la referencia mítica de los futuros emperadores romanos, al tiempo que el Reino Maurya extendía sus dominios por la India.

En el Mediterráneo, la caída de Tiro en el s. VI a.C. colapsó el tráfico comercial fenicio con Occidente y facilitó el acceso de los Griegos al Mediterráneo Occidental, donde Focea fundó las colonias de Marsella y Ampurias. Sin embargo, la monarquía de Cartago pronto emulará la gesta de sus antepasados fenicios, aliándose contra Grecia a una floreciente Etruria, que instalará colonias en Córcega y Cerdeña. El ocaso etrusco y la expansión oriental de Grecia favorecerán la expansión de Cartago y Roma, que acabarán enfrentadas en tres ocasiones, desde mediados s. III a.C., por el dominio de tierra y mar.

En China, la debilitada Dinastía Zhou sólo reinaba ya nominalmente sobre sus cerca de 200 reinos vasalllos, enfrentados ferozmente hasta que el poderoso Reino de Qin sometió y unificó el territorio a finales del s. III a.C., cuando aún quedaban muchos años para que Roma dominara su vasto imperio.

 

Más sobre la exposción "Señores del Cielo y de la Tierra. China en la dinastía Han (206 a.C. - 220 d.C.)”

Del 13 de junio de 2014 al 11 de enero de 2015 en el MARQ. Museo Arqueológico de Alicante
 

30/09/2014

El Imperio de Roma y la China Han. El camino a un mundo globalizado

Escrito a las 08:22

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El Imperio de Roma y la China Han. El camino a un mundo globalizado

La exhibición en el MARQ de SEÑORES DEL CIELO Y DE LA TIERRA. China en la Dinastía HAN (206 a.C. - 220 d.C), coincide en el tiempo con la celebración, este año 2014, del BIMILENARIO DE LA MUERTE DE AUGUSTO, el primer emperador de Roma.

La ocasión está servida. Por primera vez en la historia, partiendo de realidades históricas y geográficas aparentemente diferentes, los destinos de media Humanidad estuvieron regidos, en el primer siglo de la Era, por dos potentes estados: el floreciente Alto Imperio Romano, en el oeste, y la China en la Edad de Oro de la Dinastía Han Oriental, en el este.

Los imperios de Roma y la China Han estaban separados por miles de kilómetros de terreno inhóspito. Persia, el gran rival de Roma, obstaculizaba su expansión a Oriente. Palmiranos, Nabateos, los pequeños reinos del Asia Central, la India y el Sudeste asiático, jugaron un importante papel geo-estratégico que determinó las relaciones entre ambos. Nunca llegaron a encontrarse, tal vez nunca lo necesitaron, pero sí conocieron su existencia…

Cuando Rómulo, funda (753 a. C.) a orillas del Tíber a pequeña aldea de Roma convirténdose en su primer rey, su territorio apenas llega a 20 km². En esos tiempos, la Dinastía Zhou (1050-256 a.C.) gobernaba ya miles de kilómetros en las fértiles y vastas cuencas de los ríos Amarillo y Yangtsé, y contribuía a la consolidación de un marco cultural común para China, (o Zhonghuo, como la denominan los propios chinos). Desde fines del III milenio a.C., la civilización del valle del río Amarillo ya había consolidado las primeras monarquías hereditarias, denominadas Dinastías: el reinado mítico de los Tres Augustos y los Cinco Emperadores, la Dinastía Xia y la Shang.

Pese a lo que pudiera parecer, el origen de la formación de grandes imperios territoriales por parte de Roma y la China Qin-Han es más coincidente de lo que aparenta a primera vista. Desde las primeras centurias del I milenio a. C., el mundo asistía a un proceso de globalización.

Se consolidaba, de oriente a occidente: el uso de instrumentos de hierro, el progreso de la agricultura y la ganadería, y el comercio regular a larga distancia, mediante redes interregionales, como la empresa colonial fenicia a Occidente. El intercambio cultural que conllevó condujo a un gran desarrollo de los centros urbanos, organizados como ciudades-estado o como confederaciones estatales.

Las pujantes aristocracias terratenientes que los regían necesitaron hacer pública manifestación de su estatus, a través de exóticos objetos de lujo y de narraciones que exaltaban la legitimidad de su gobierno y la identificación de su pueblo. Las principales narraciones mundiales como la Iliada, la Biblia, el Mahabharata y el Ramayana, la epopeya de Gilgamesh, las legendarias leyes en verso de Tartessos o la literatura china, como el Shangsu, sobre el buen gobierno del estado por “los Hijos del Cielo”, refieren la creación de las primeras identidades míticas ancestrales que identifican a los pueblos y sus territorios.

 

Más sobre la exposición en marqalicante.com/dinastiahan

09/09/2014

Estructura política y extensión geográfica de la dinastía Han

Escrito a las 06:41

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Estructura política y extensión geográfica de la dinastía Han

La dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.) constituye uno de los períodos históricos de China que mejor definen los supuestos básicos de su civilización. En él se asientan las bases del pensamiento político y ético, se definen sistemas de organización económica y cultural y se establecen contactos directos con pueblos lejanos a través de las rutas comerciales. Casi cuatrocientos años de continuidad y prosperidad hicieron que se hable de una primera época dorada en China, en la que la política, el arte y la intelectualidad se abrieron camino mutuamente.

Coetáneos de la Roma Imperial, los Han heredaron el territorio unificado de la dinastía Qin, desarrollaron sus ideas, prepararon el terreno para los principales desafíos políticos, las estructuras económicas, sociales y culturales que caracterizarían el mundo chino durante los dos milenios siguientes. Fue una época de consolidación, de cambio, de experimentación, que supuso un enorme esfuerzo de organización social, política, económica y de expansión territorial.

El desarrollo de la agricultura, la artesanía, las comunicaciones y el comercio, contribuyeron a lograr una transformación radical de la sociedad.

En las fuentes históricas, el nombre dinástico Han es sinónimo del pueblo, del territorio y de la lengua china, reconociéndose en sus logros la asunción de un pasado y el establecimiento de una tradición que sustenta la idea imperial. Es por eso que, hoy día, el mayor grupo étnico de China se refiere a sí mismo como “el pueblo Han”. Sus cinco pilares éticos son: Humanidad, Justicia, Cortesía, Sabiduría y Confianza.

En el gobierno central, bajo el emperador, se situaban las Tres Excelencias:

        • El Gran Consejero, que desempeñaba el papel de Primer Ministro
        • El Gran Condestable
        • El Gran Oficial de la Censura

Eran consejeros del soberano y tenían la tarea de centralizar y controlar toda la maquinaria administrativa. Les seguían los Nueve Ministros:

       • El Gran Rector, encargado de la astrología, la medicina y las escuelas
       • El Gran Maestro de Ceremonias, del que dependían los rituales religiosos,
          el mantenimiento de los templos y las relaciones con los príncipes feudales
       • El Condestable de la Corte, a cargo de la justicia y las prisiones
       • El Gran Director de la Agricultura, responsable del presupuesto,
          la gestión de los registros provinciales de la tierra y de la población
       • El Pequeño Tesorero, encargado de las finanzas privadas y de la correspondencia
          del soberano, del personal de palacio, la biblioteca y los talleres imperiales
       • El Condestable de la Guardia, encargado de la seguridad del palacio
          y de las patrullas de las murallas
       • El Guanglujun, responsable de la guardia personal del emperador y de los nobles
       • El Ministro de Carruajes, que dirigía las yeguadas y carruajes de palacio
       • El Director del Clan Imperial, que supervisaba las relaciones de la corte
          y administraba su patrimonio.

Respecto al gobierno local, el Imperio Han estaba dividido en unidades administrativas: provincias, comanderías y condados. Un condado se dividía a su vez en distritos compuestos por grupos de aldeas que contaban habitualmente con un centenar de familias.

La expansión geográfica Han estuvo acompañada de un importante despliegue militar. Los pueblos de los territorios conquistados eran obligados a unirse al ejército; así, los del norte, se sumaron a la caballería y los del sur, a la infantería.

El territorio del imperio se extendió hasta la actual Corea por el nordeste y, por el sur, hasta Vietnam. Los Han controlaron las rutas comerciales de Asia central y mantuvieron numerosos conflictos con los pueblos nómadas, especialmente con la tribu Xiong Un, con los que llegaron a acuerdos de paz mediante alianzas matrimoniales, pactos de no agresión y pago de tributos.
 

12/08/2014

La astronomía China y sus avances

Escrito a las 06:30

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La astronomía China y sus avances

La dinastía Han significó para China casi cuatrocientos años de continuidad y prosperidad. No en vano, se habla de una primera época dorada en China, en la que la política, el arte y la intelectualidad se abrieron camino mutuamente.

En lo que se refiere a las ciencias de la Tierra , el sismógrafo fue invento del gran científico Zhang Heng (78–139 d.C.), quien perfeccionó la esfera armilar, utilizada para estudiar los fenómenos del universo. En este período se establece la “Oficina Imperial de los Cielos”, cuya labor consistía en la observación de los fenómenos celestes y la elaboración del calendario; también cumplió la función de Academia de Ciencias. Los Han utilizaban el taichu, un calendario que permitía calcular con precisión las relaciones entre las estaciones y las fases lunares; fue la base para la elaboración del calendario lunar en los siguientes dos mil años. La invención de la brújula, sinan (cazo que indica el sur), fué otra de las grandes aportaciones de la dinastía Han a la civilización mundial.

En la tumba de Mawangdui (Dinastía Han del Oeste) se hallaron numerosos libros pintados sobre seda; el Atlas de los Cometas es, probablemente, la obra más antigua del mundo sobre astronomía, que describe con precisión el núcleo, coma y colas de cometas. Trata sobre cómo influyen las posiciones y aspectos de los cuerpos celestes en asuntos humanos tales como desastres naturales, victorias o derrotas en las guerras.

Imagen: Museo Provincial de Hunan
 

18/06/2014

Señores del Cielo y de la Tierra. Cómo se hizo

Escrito a las 06:23

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Señores del Cielo y de la Tierra. Cómo se hizo

Señores del Cielo y de la Tierra llega al MARQ gracias a la colaboración entre la empresa de diseño gráfico Big Things y la Fundación C.V. MARQ. Esta original muestra pretende sumergir al público del MARQ en la China de la dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.), un singular periodo en la historia del imperio del sol, que abarca cerca de cuatrocientos años en los que se asentaron las bases de su civilización, su pensamiento político y ético y en el que se establecieron contactos directos con pueblos lejanos a través de emblemáticas rutas comerciales.

En esta ocasión, el MARQ ha contado con varias colecciones privadas españolas de destacada calidad que le permitirán juntar en una sola muestra más de 250 piezas de muy diversa naturaleza. Junto a estas colecciones se ha trabajado con especial dedicación la difusión de la exposición, la cual contará con ilustraciones, caligrafías chinas, paneles didácticos, cartelas explicativas y una serie de montajes audiovisuales sobre la “cultura inmaterial” de Han que no dejarán indiferentes a nadie.

Tras casi un año de trabajo hoy ya podemos disfrutar de esta exposición… La fase de producción de la misma ha sido dura y ha contado con un grupo de profesionales tanto del MARQ como externos gracias a cuyo esfuerzo creemos que Señores del Cielo y de la Tierra será todo un éxito. Pero, ¿Cuánta gente puede trabajar en una exposición como esta hasta llegar aquí? Posiblemente el número no seamos capaces de determinarlo, desde la creación del inicial proyecto básico y de ejecución hasta la llegada de todas las piezas al MARQ, su manipulación y colocación definitiva hemos contado con: arquitectos, aparejadores, diseñadores gráficos, técnicos en audiovisuales, creativos, traductores, pintores, carpinteros, cristaleros, herreros, electricistas, iluminadores, administrativos, personal de transporte y manipulación de obras de arte, seguridad, limpieza… y por su puesto el personal técnico de nuestro museo.

La preparación de las salas comenzó ya hace casi un mes y la trasformación ha sido espectacular. La llegada de los objetos fue uno de los momentos más importantes y delicados y tras un largo viaje todos ellos fueron minuciosamente desembalados y chequeados para comprobar su perfecto estado de conservación. Aprovechando su estancia en el MARQ, las piezas pasaron por un estudio fotográfico para ser retratadas y rodadas lo que, a través de numerosos audiovisuales, permitirá a los visitantes advertir detalles de ellas imperceptibles a primera vista.

Hoy ya estamos trabajando, en las próximas exposiciones que muy pronto podrás disfrutar en tu museo, en tu MARQ.
 

 

Más imágenes del "cómo se hizo" en este enlace

12/06/2014

Señores del Cielo y de la Tierra. Conferencias

Escrito a las 09:15

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Señores del Cielo y de la Tierra. Conferencias

El próximo día 16 de junio a las 17:30 en el MARQ, Museo Arqueológico de Alicante, con motivo de la exposición internacional “Señores del Cielo y de la Tierra. China en la dinastía Han (206 a.C. - 220 d.C)” tendrán lugar dos conferencias.

La primera de ellas a cargo de Zonghui Xu, profesor de escritura china lleva por título “La escritura China”.

Y la seguna con el título “Arte y arqueología en la Dinastía Han” será pronunciada por Cinta Krahe Noblett, profesora de artes decorativas de Asia Oriental.
 

Autor

china_en_la_dinastia_han

 

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Blog oficial de la exposición internacional del MARQ \\\"Señores del Cielo y de la Tierra. China en la dinastía Han (206 a.C. - 220 d.C.)\\\"

 

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2014 (11)

 

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