El Reino de la Sal

 

El Reino de la Sal

 

02/01/2014

Hallstatt: la sal y la mina (XIV)

Escrito a las 10:18

Comentarios: 0

Hallstatt: la sal y la mina (XIV)

¿SE PUEDEN VISITAR?             

¿Se pueden visitar hoy las minas de sal de Hallstatt? Desgraciadamente, Hallstatt no es un yacimiento arqueológico abierto al público. Realmente, hay que aclarar que, aunque se pudiera visitar, quedaríamos quizás un poco decepcionados porque no veríamos amplias galerías ni estrechos túneles apuntalados. Verdaderamente, el espacio abierto por los mineros prehistóricos dentro de la montaña es prácticamente inexistente ya que las galerías antiguas se van “cerrando” con el paso del tiempo. Esto se debe a la enorme presión interna que ejerce la propia montaña, que hace que los huecos de los túneles y los desechos de los mineros prehistóricos se compriman y se conviertan en roca sólida. Y ahora cabe preguntarse: si no hay túneles antiguos abiertos, ¿cómo han logrado detectarse? De forma casual, excavando galerías modernas que, en muy pocas ocasiones, se topan con los estratos prehistóricos.


Rafael G. Moya Molina
 

26/12/2013

Hallstatt: la sal y la mina (XIII)

Escrito a las 09:56

Comentarios: 0

Hallstatt: la sal y la mina (XIII)

¡QUE NO SE APAGUE LA ANTORCHA!

Una de las cuestiones más importantes para comprender el trabajo en el interior de la mina es el de la iluminación. Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz millones de teas o antorchas ya quemadas. La antorcha estaba formada por una fina varilla de madera de abeto, de aproximadamente un metro de largo. Se elegía la madera de abeto porque no tiene resina. Estas delgadas antorchas se transportaban en agrupaciones de 40 unidades, formando un ramillete atado con una cuerda de tilo. Es muy probable que la tarea de llevar las antorchas y mantener la iluminación de las galerías recayese en un niño o en un joven, ya que los adultos estarían comprometidos en el duro trabajo de picar la sal de las paredes. Antes de consumirse una antorcha, el encargado debía encender otra nueva. Las usadas se echaban al suelo. La enorme acumulación de éstas se ha conservado hasta nuestros días.


Rafael G. Moya Molina
 

19/12/2013

De sal y de principes… (XII)

Escrito a las 11:40

Comentarios: 0

De sal y de principes… (XII)

LOS PUEBLOS DEL MAR (2)

Hallstatt es parte de una de las regiones más destacadas en la producción de cobre durante la Edad del Bronce. La generalización del uso del cobre en el III milenio a.C. incrementó su demanda, pero en estos momentos, un avance tecnológico mejoró su fábrica y economizó recursos. La aleación con estaño producía un metal mucho más estable y resistente, con un punto de fusión más bajo, y requería, por tanto, un menor consumo de combustible. Las comunidades organizaron y controlaron el suministro de materia prima y el acceso a ciertos recursos y depósitos, de vital importancia para la estabilidad económica de las sociedades de la Edad del Bronce.

El centro de Europa contemporáneo al desarrollo del sistema palacial del Mediterráneo oriental constituyó un territorio abierto, con profundos contactos y vínculos entre todas las corrientes culturales que se extendían por la región euroasiática, aunque con distintas intensidades y flujos, especialmente significativos desde mediados del II milenio a.C. Grupos de raigambre indoeuropea (Unetice, Otomani…), se asientan tanto en poblados fortificados situados sobre pequeñas colinas como en poblados palafíticos y a orillas de los lagos, con un desarrollado conocimiento de la manufactura de la madera que emplean en la construcción de viviendas y empalizadas. Los asentamienrtos se establecen a lo largo de las principales vías de comunicación, en su mayor parte los valles fluviales intramontanos, que a su vez sirven de límite geográfico a los distintos territorios tribales.

Las gentes de la Edad del Bronce centroeuropea se organizaron en sociedades dedicadas al cultivo de cereales, la ganadería de grandes hervíboros, la minería del cobre, estaño, oro y sal y el comercio. Caballos y carros constituyen elementos fundamentales para su desarrollo socio-económico generando una élite de cazadores/guerreros que se distinguen por sus equipos de espada, lanza, escudos, cascos, etc... Aunque la homogeneidad de sus viviendas nos haría pensar en una sociedad igualitaria, sus cementerios, en que se entierra a los muertos tanto por el rito de la inhumación como de la incineración, denotan la existencia de bienes de prestigio que sólo pueden adquirir jefaturas y élites, como el marfil, el oro, etc... El crecimiento de la población y la cabaña ganadera hará que estas gentes incrementen la producción de sal.

Estas gentes de la Europa Central poseían, ya en el Bronce Antiguo, un alto desarrollo de la extracción, fundición, procesamiento y transporte de los minerales, especialmente el cobre, el estaño y el oro de las cuenca del Danubio y del Elba-Moldava. Pero en la primera mitad del II milenio a.C., en la región del Danubio medio se produjo un cambio en el centro de obtención de recursos de mineral de cobre desde Eslovaquia hacia los Alpes orientales. Uno de los mayores logros de estos metalurgos fue la creación de una espada larga (70 cm) de gran eficacia letal (conocida como Sprockhoff, muy apreciada en Micenas), un arma para cortar y sajar, en que empuñadura y hoja se fabrican de una sola pieza, y que se convirtió en la mejor espada de Europa y el Mediterráneo hasta el s. VII a.C. Esta producción favoreció la intensificación de los contactos entre la Grecia micénica y Europa central, que se convirtió en la ruta de distribución primaria para introducir el tan preciado ámbar en el Mediterráneo oriental.

En Hallstatt, y otras minas de la región de Salzburgo, se inició la extracción de la sal, otro recurso de alto valor. Una minería subterránea de considerables proporciones y plenamente desarrollada, que seguramente se benefició de los conocimientos adquiridos en extracción del cobre. En Hallstatt se han localizado tres pozos de mina distintos funcionando a la vez, cada uno con más de 100 metros de profundidad, con estudiados sistemas para el entibo de paredes y techos, el transporte de herramientas y el traslado del mineral a la superficie o para el trasiego de los mineros, como las célebres escaleras que conectan las galerías.

La comunidad minera necesitaba una infraestructura socio-económica que garantizase el abastecimiento de suministros y la protección de su producción. Cerca de Hallstatt, en el valle de Salzburgo, debieron existir, además de las explotaciones mineras, talleres para la producción de objetos de bronce. Seguramente de ahí provendría el gran depósito de bronce (cerca de 50 kilos), localizado a mitad de la ladera de la montaña al norte del Mühlbach, que tendría como clientes a los mineros de Hallstatt. El escondrijo contenía, en su mayoría, hoces para la agricultura, hachas para la mina y el trabajo de la madera, y puntas de lanza, destinadas seguramente a la defensa de posibles ataques externos para apropiarse de la preciada sal extraida.

La rica Europa Central de la Edad del Bronce estaba en plena expansión.

Elisa Ruiz Segura

 

Imagen:

Trabajando en las minas de Hallstatt durante la Edad del Bronce
KERN A. et al. (2013): El Reino de la Sal. Serie Catálogos de las exposiciones del MARQ. Alicante, pp. 52-53

Bibliografía:


KERN A. et al. (2013): El Reino de la Sal. Serie Catálogos de las exposiciones del MARQ. Alicante
 

17/12/2013

Hallstatt: la sal y la mina (XII)

Escrito a las 10:53

Comentarios: 0

Hallstatt: la sal y la mina (XII)

EL “HOMBRE DE SAL”                                                                      

En 1734 los mineros hicieron un espectacular descubrimiento en el interior de una de las galerías. Hallaron el cuerpo de un hombre muy bien conservado, prácticamente momificado por la sal. Aún conservaba sus zapatos y restos de sus ropas. Los antiguos trabajadores de la mina consideraron que se trataba de un minero que había muerto poco tiempo atrás. Fue enterrado en el cementerio al día siguiente. Hoy su cuerpo sigue mezclado con otros en el osario y, aunque ha sido imposible volver a localizarlo para estudiarlo con métodos modernos, los arqueólogos piensan que se trata de un minero de época prehistórica que vivió en la Primera Edad del Hierro, entre los años 800 y 500 a.C. Es muy probable que el “Hombre de sal” quedase enterrado vivo en la mina debido a un derrumbe de la galería.


Rafael G. Moya Molina
 

12/12/2013

De sal y de principes… (XI)

Escrito a las 10:23

Comentarios: 0

De sal y de principes… (XI)

LOS PUEBLOS DEL MAR (1)

El colapso del sistema palacial, que en Grecia se denominó Edad Oscura, aún hoy, sigue siendo un periodo enigmático para la arqueología. Los grandes reinos del Mediterráneo Oriental manifiestan, durante los siglos XIII y XII a.C., una fuerte inestabilidad, que finalizaría con severas oleadas de ataques de los llamados por los egipcios Pueblos del Mar. Micénicos y minoicos en Grecia y el Egeo, los reinos cananeos del Levante y los Hititas de Anatolia, prácticamente desaparecieron. El Egipto ramésida quedó tan debilitado que ya no recuperaría su pasado esplendor.

Son principalmente las fuentes egipcias, desde las Tabletas de El Amarna en el s. XIV a. C. a el templo funerario de Ramsés III en Medinet Habu, las que más información ofrecen sobre estos pueblos del norte o pueblos del mar. Su identificación y procedencia aún éstá sujeta a debate, pero hay algunas pistas que nos pueden ayudar a comprender quiénes eran estas gentes y qué las motivó a saquear los grandes reinos del Mediterráneo oriental.

Se sabe actualmente que en Anatolia, Grecia, el Egeo y Levante se produjo una secuencia de terremotos, que duró entre treinta y cincuenta años. Las ciudades aparecen destruidas y con cenizas, maderas quemadas, esqueletos... Estudios en la región de Emar, en el sureste del Imperio Hitita, reflejan el fuerte incremento del precio del trigo. Se detecta también una creciente intervención de comerciantes privados chipriotas oportunistas, debilitando las antiguas rutas comerciales que canalizaban la producción de los palacios, reduciendo así drásticamente sus beneficios y provocando una reorientación de las principales rutas comerciales. Así se explicaría que muchos sistemas palaciales no se recuperaran después de una serie más o menos irregular de destrucciones.

La plausible alianza entre micénicos y cananeos (Ugarit) en la empresa marítima comercial, comienza a peligrar por los intereses hititas y egipcios sobre el territorio de Levante y el control del el control del último buen puerto antes del acceso al Mar de Mármara y al Mar Negro, Troya, porque la frecuente presencia de corrientes marítimas contrarias y vientos adversos exigían en ocasiones largos periodos de espera en un puerto seguro y así acceder a la gran región minera de la costa norte de Anatolia y al oro del río Rioni en Colchis (Georgia).

El dominio hitita llega a Ugarit, sellado por el tratado con Egipto de 1258 a. C. Pero el Reino Hitita sufre la presión asiria, de los pueblos vecinos del norte y el oeste de Anatolia y, sobre todo, de la Grecia continental.

Siguiendo a A. Mederos, los ataques de los Pueblos del Mar se produjeron en torno a 1208 a.C. y a 1176 a.C., cuando el Reino Hitita y Egipto, a partir de la muerte de Ramses II el 1213 a.C. y Tudhaliya IV, ca. 1215/1209 a.C., se debilitan considerablemente por problemas sucesorios. Los Hititas, o Reino de Hatti, emprenden una campaña de expansión y conquista. Se anexionan Lukka (Licia), lo que provoca un desplazamiento de Peleset (Filisteos), primero a Creta y luego a Palestina.

Los Aqueos, establecidos en Ahhiyawa (Tebas, Grecia), sometidos a la presión de Hatti, que hostiga a la colonia aquea en Anatolia de Millawanda (Mileto), y a sucesivos ataques de Micenas, debieron soportar que un importante contingente de población, tanto de Tebas como de Mileto, acabase emigrando a otras tierras. No debería extrañar, por tanto, encontrarlos al lado de los Libios en su ataque al Egipto de Ramsés III, ca. 1176 a.C., junto a otros pueblos anatolios: Sherden (actual Lidia?), Lukka (Licia), junto con Turša y Shekelesh (Cilicia Oriental).

La Hélade se unirá y preparará la Guerra de Troya. Los Aqueos (Beocia) convencen a los Micénicos (Argólida) para que les ayuden en una expedición contra la estratégica ciudad -que será destruida entre 1188-1186 a.C.- con motivo del secuestro de Helena, esposa de Menelao de Esparta (Laconia), por el príncipe troyano Paris.

El asedio de Troya, y a buena parte de la costa anatolia, durante 10 años, sería por tanto una lucha por el control de Egeo entre Micenas, y sus aliados, y Troya, asistida por los reinos de la costa oriental anatolia, vasallos de Hatti. La conquista de Troya por los aqueos, ca. 1186 a.C., coincide con el asalto a las costas levantinas y las conquistas de Sidón (Líbano), Askhelon y Dor (Israel) por los Peleset (filisteos) y los Tjekker, ca. 1187 a.C., fuertemente vinculados a Creta, gobernada entonces por el rey Idomeneo, uno de los tres principales líderes de la fuerza naval aquea que asediaba Troya. Tras la caida de Ugarit en 1177 a. C., Ramsés III vence por fin a los Pueblos del Mar en el delta del Nilo en 1176 a. C.

Finalmente, una de las consecuencias más relevantes de la crisis del siglo XII a.C. fue el desplazamiento de poblaciones desde Anatolia a distintas regiones del Mediterráneo oriental y central, a las que acabarían dando nombres que aún hoy conservan y cuya fisonomía se ha podido identificar en los relieves de Madinet Habu: skrš Shekelesh (Sicilia), representados con discos colgantes; srdn Sherden (Cerdeña), quienes habrían sido mercenarios con los Hititas y parte de la guardia pretoriana de Ramsés II, con su típico armamento y sus vistosos cascos de cuernos; plst Peleset (Palestina) serían los filisteos, con sus tocados de plumas, como el gigante Goliat a quien David mató con una honda en un combate heroico que vinculaba a los respectivos pueblos, y los troyanos de taruiša -Tyrsenos/Tirrenos- (Etruria) de quien descendería el príncipe Eneas, fundador de Roma.


Elisa Ruiz Segura

Imagen: Relieve que muestra a Ramsés III contra los Pueblos del Mar en el Templo de Medinet Habu
Geoff Emberling. Ex- Jefe de Conservación, Oriental Institute Museum de la Universidad de Chicago
Teaghing the Middle East. Resources for aeducators. De los Imperios a los Estados-nación


Bibliografía:
MEDEROS, A. (2007): “La crisis del siglo XII a.C. Pueblos del Mar y Guerra de Troya ca. 1215-1175 a.C.” SPAL, 16, págs. 93-153

HOLST, S. (2005): Sea Peoples and the Phoenicians: A Critical Turning Point in History. Based on the paper presented at Al Akhawayn University in Ifrane, Morocco on June 28, 2005. http://www.phoenician.org/sea_peoples.htm                                                                  

10/12/2013

Hallstatt: la sal y la mina (XI)

Escrito a las 10:52

Comentarios: 0

Hallstatt: la sal y la mina (XI)

JAMONES EN EL INTERIOR DE LA MONTAÑA                        

La Arqueología ha descubierto que, en la montaña de Hallstatt, cerca de la mina, las gentes de la Edad del Bronce construyeron unas estructuras cuadrangulares de troncos de madera para salar el cerdo. Hasta el momento se han hallado ocho saladeros. A ellos llegaban los jamones, obtenidos en otro lugar, para ser salados con el producto de la mina. Después del salado, se dejaban secar en el interior de ella ya que sus condiciones ambientales (aire cargado de humo, temperatura y humedad estables) eran las idóneas para su maduración. Los hombres prehistóricos no sabían de propiedades químicas ni físicas. Pero tenían buen paladar y excelente olfato. Y sabían que mejor dentro de la montaña que fuera de ella. Quizás todo empezó por casualidad. Los jamones serían llevados al interior de las minas para estar resguardados de las condiciones climáticas y protegidos de las manos ajenas. Más tarde, se percatarían de que el sabor del jamón mejoraba en el interior de las galerías.


Rafael G. Moya Molina

03/12/2013

Hallstatt: la sal y la mina (X)

Escrito a las 09:20

Comentarios: 0

Hallstatt: la sal y la mina (X)

MÚSCULO, SUDOR Y SAL              

Los músculos y los tendones dejan unas marcas en los huesos, en los puntos en los que se unen músculo y hueso. El ejercicio regular e intenso produce músculos más fuertes y grandes que dejan marcas más señaladas. Teniendo en cuenta esto, los antropólogos han analizado un centenar de esqueletos de la necrópolis de Hallstatt, tanto de hombre como de mujeres. Los resultaron fueron sorprendentes y dieron mucha información sobre el trabajo en la mina. Las mujeres tenían fuertes marcas en la parte media y baja de los brazos (codos y antebrazos), mucho más que los hombres. En cambio, los varones tenían más marcados la parte superior de los brazos y desarrollados los pectorales y los músculos de la espalda. De ello, se deduce una división del trabajo entre sexos: los hombres picaban (golpeando desde arriba con los picos) y las mujeres transportaban la carga (levantando y tirando del peso). Se demuestra así que en la mina de Hallstatt trabajaron duramente ambos sexos.


Rafael G. Moya Molina

El Reino de la Sal
 

28/11/2013

De sal y de principes… (X)

Escrito a las 09:47

Comentarios: 0

De sal y de principes… (X)

Palacios y comercio en la Edad del Bronce

A comienzos del II milenio a.C. el cobre, oro, estaño y ámbar de las áreas de los Balcanes y los Cárpatos (y, a través de éstas, del Centro Norte de Europa), las convierten en periferia del mundo micénico a través de lo que conocemos como “ruta del ámbar”. A partir del siglo XVI a.C. las rutas se extienden hacia el Mediterráneo Central y ello produce una reorientación hacia el oeste, hacia los recursos mineros del área alpina, de dicha “ruta del ámbar”: la que luego será el área hallstáttica.

En los momentos finales del II milenio a. C., el dominio de la metalurgia del bronce (aleación de cobre y estaño) era de una gran calidad técnica. El metal fundido se colaba en moldes de piedra (tallando el objeto), arcilla (fabricados a partir de piezas de madera o cera) e incluso de bronce (que pemite una elaboración mucho más refinada). Se obtenía así una gran cantidad de objetos: desde hachas y espadas a objetos de adorno, elementos de carruajes o de vajilla.

La importancia del cobre y el estaño en el mediterráneo oriental, en la segunda mitad del s. XIV a. C., queda patente en el cargamento de lingotes de cobre y estaño procedente de los navíos naufragados en Cabo Gelidonia y Uluburun (Turquía).

El pecio de Uluburun transportaba –principalmente- materias primas (lingotes metálicos -40 lingotes de estaño, en forma de tortas circulares, y 354 de cobre, con forma de piel de toro, vigas de madera, marfil y resina) y productos manufacturados (cerámica, joyas y armamento), y probaría la existencia de distintos circuitos de intercambio de metales y de bienes de prestigio (resinas aromáticas y aceites perfumados) que unieron los principales puertos del Mediterráneo Oriental (Creta y Grecia, Asia Menor, Chipre, Siria, Canaán y Egipto).

Además, la mayor parte de los materiales recuperados denotarían una tripulación cananea (antepasados de los fenicios, que habitaban en Siria y Líbano), la presencia de un rumano o búlgaro y de griegos micénicos(o del Egeo ¿chipriotas?), quizás enviados reales o mercaderes estatales. Esta interpretación de un comercio palacial vendría avalada por las Cartas de El Amarna, la correspondencia real entre el Egipto de Ajenatón y Nefertiti y los palacios de Babilonia, Asiria, Hatti (hititas en el este de Asia Menor), Mitani (hurrita, al norte de Asiria) y Chipre (Alashiya), o de gobernantes vasallos, la mayoría, en Siria-Palestina (Canaán, Líbano, Ugarit, y las tierras costeras del Mediterráneo oriental).

Los micénicos desarrollan un sistema de contactos comerciales, suficientemente fluidos y continuados, gracias a innovaciones en tecnología naval, que permitieron una navegación de altura hacia Occidente, como evidencian los intercambios en el Tirreno o las cerámicas micénicas aparecidas en el Llanete de los Moros (Córdoba). Su riqueza se refleja en la famosa Puerta de los Leones uno de los accesos a la ciudad de Micenas, o en la Tumba real de Atreo, con la espectacular máscara de oro del difunto rey

Pero, a mediados del siglo XIII a. C., cuando se interrumpe la explotación de las minas de sal de Hallstatt, empiezan a decaer los palacios micénicos a la vez que la Europa central y atlántica experimentan un proceso de desarrollo.

El Bronce Final Atlántico se desarrolla en el occidente europeo. El abundante empleo del bronce provocó una gran demanda y la necesidad de disponer del cobre y del estaño requeridos para elaborarlo. El bronce, modulado y convertido en patrón de intercambio, escaseaba, y son abundantes las ocultaciones y depósitos de chatarra para su refundición. El estaño, un mineral poco abundante en la naturaleza, resultaba relativamente fácil de obtener en los confines atlánticos de Europa (lo que los antiguos griegos denominarían Casitérides, los centros productores de estaño: kassiteros). Su comercio implicó un gran desarrollo de la navegación y el establecimiento de rutas comerciales entre las propias regiones atlánticas, -Cornualles (Gran Bretaña), Bretaña (Francia), Galicia (España) y Portugal-, lugares ricos en estaño, cobre y oro, y rutas continentales para su comercialización en las costas mediterráneas (fundamentalmente a través de la Península Ibérica y Francia por el Ródano).

Al mismo tiempo, desde la Europa Central, a través de los corredores del Danubio, el Ródano y el Rin, se expande la llamada “Cultura de los Campos de Urnas”, desde el Danubio y el Báltico hasta el Mar del Norte y el nordeste de la Península Ibérica, definida por un denominador común: un nuevo modo de tratar los cadáveres incinerándolos y sepultando las cenizas dentro de urnas cerámicas.

Estos contactos regulares harían que, en forma de pinturas, tejidos, o cualquier otro soporte, llegara hasta los confines de Europa la imagen de cómo se representaba el poder en el mundo mediterráneo y creara fenómenos de emulación. Una muestra evidente sería el Tesoro de Villena, que engloba, entre otras piezas, una vajilla de oro y un singular “cetro” o pomo de espada adornado con un nuevo y raro metal: el hierro.

 

Elisa Ruiz Segura

 

Imagen:
Reconstrucción de un palacio micénico 
Cargamento de lingotes de cobre del pecio de Uluburun (Turquía). INSTITUTE OF NAUTICAL ARCHAEOLOGY
 

GESTOSO SINGER, G. (2011): “El escarabajo de Nefertiti y el barco naufragado en Uluburun” [en línea]. Antiguo Oriente: Cuadernos del Centro de Estudios de Historia del Antiguo Oriente 9.
Disponible en pdf

http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/revistas/escarabajo-nefertiti-barco-naufragadouluburun.[Fecha de consulta:28-11-2013]

RUIZ-GÁLVEZ PRIEGO, M. (2009): “¿Qué hace un micénico como tú en un sitio como éste?. Andalucía entre el colapso de los palacios y la presencia semita”. TRABAJOS DE PREHISTORIA 66, N.º 2, julio-diciembre, pp. 93-118, ISSN: 0082-5638 doi: 10.3989/tp.2009.09028
Disponible en pdf

tp.revistas.csic.es/index.php/tp/article/download/175/175
      

26/11/2013

Hallstatt: la sal y la mina (IX)

Escrito a las 09:48

Comentarios: 0

Hallstatt: la sal y la mina (IX)

UFF….¡CÓMO PICA!    

Los estudios científicos sobre excrementos humanos y sobre restos de tejidos conservados en la sal de Hallstatt han permitido desvelarnos las enfermedades que podían padecer los mineros prehistóricos.

El análisis de las heces ha rebelado la presencia de parásitos intestinales, que son frecuentes en los humanos. Estos parásitos pudieron provocan diarreas, dolor de estómago y lombrices. Por el estudio microscópico de los tejidos se ha detectado huevos del “piojo del cuerpo”.

No se trata del piojo común que habita en el cabello, sino de un tipo que vive entre la ropa. Se alimenta de sangre y deposita sus huevos en la piel y en la ropa. Este bichito es una amenaza para la salud porque puede transmitir enfermedades infecciosas y es causante de un intenso picor.

Estos padecimientos son explicables en el interior de la mina, donde no existían medidas higiénicas y la gente trabajaba codo con codo.


Rafael G. Moya Molina
 

21/11/2013

De sal y de principes... (IX)

Escrito a las 13:36

Comentarios: 0

De sal y de principes... (IX)

 

El entierro de un príncipe

En Europa Central, en los tiempos de las primeras evidencias palpables de la explotación minera de la sal en Hallstatt, a finales del II milenio a.C., se había producido una profunda evolución demográfica, social y cultural.

La sedentarización y el crecimiento demográfico, a lo largo del Neolítico, condicionaron la necesidad de mantener territorios y recursos que garantizasen la subsistencia. Variaciones en las condiciones climáticas, pestes y agotamiento de los terrenos, tanto para su aprovechamiento agrícola como ganadero, impulsaron movimientos de poblaciones en busca de nuevos territorios. Los conflictos bélicos fueron inevitables, como evidencian restos de masacres en Talheim (Alemania), una fosa del 5.000 a. C., donde aparecieron 34 individuos atados y con signos de muerte violenta, principalmente golpes en la sien; o los enterramientos de Naumburg (Sajonia-Anhalt), 12 tumbas con enterramientos múltiples, casi todos con lesiones en la cabeza, en que los adultos se enterraron tomando de la mano a los niños.

Las comunidades tribales de la Europa Central fueron, poco a poco, reconociendo de entre ellos jefaturas y linajes, que se convirtieron en representantes de los grupos y los territorios de los ancestros, que ahora se reivindican y señalizan mediante monumentos funerarios tumulares, con una creciente fortificación de los poblados y la aparición de los primeros edificios de culto. Un culto fuertemente relacionado con el mundo celeste, como evidencia el célebre Disco Celeste de Nebra.

Durante las Edades del Cobre y del Bronce se están gestando y consolidando las primeras formaciones proto-estatales y estatales en el Danubio, Sumeria, el egipto faraónico, los palacios micénicos y minoicos, las ciudades-estado siro-palestinas... 

Los Alpes Orientales, especialmente la región del Tirol y Salzburgo, se convierten en un centro destacado de producción de cobre y sal. Brixlegg y Götschenberg han aportado evidencias de minería del cobre consolidada a mediados del V milenio cal. A.C., y los contactos culturales con Liguria, donde a mediados del IV milenio cal. A.C., se documenta también un antiguo foco de minería de cobre. Esta conexión está posiblemente relacionada con el hallazgo del Hombre de Ötzi, equipado con un hacha de cobre, a finales del IV milenio cal. a. C. Y en Halle aparecen las primeras evidencias de explotación de fuentes saladas, mediate la ebullición de la salmuera en moldes cerámicos. Se evidencian contactos con Anatolia, la Europa báltica y atlántica, las estepas del norte del mar Negro y el mar Caspio, o la Europa mediterránea.

Nuevas élites se distinguen ahora en Centroeuropa, en el marco de la la Cultura de Unetice y su sucesora, la Cultura de los Túmulos, con destacados ajuares y enterramientos. Nuevos bienes servirán ahora para marcar el prestigio de estos “príncipes”, como evidencian los hallazgos aparecidos en los túmulos funerarios de Leubingen, Helmsdorf, Dieskau, Nienstedt y Leki Mate. Las nuevas élites, que disponen ahora de caballos y carros, se enterrarán con ofrendas de animales y ricos ajuares en que destacan armas y herramientas de cobre y bronce, fabricado con el estaño del occidente de Europa, oro, y, en menor medida, plata nativa, ámbar, tejidos de fina trama realizados con telares de pesas, muebles en madera de roble,...

Al norte de los Alpes, se manifiesta con fuerza cómo el nuevo ritual funerario muestra la representación adecuada de una persona legítimamente destacada en la comunidad, que participa de los mismos ritos, mediante su esfuerzo en la construcción del túmulo. El entierro de un príncipe evoca, no sólo el poder y la riqueza individual, sino que sirve como un ritual para la narración y transmisión de los valores de la tradición que conforman la memoria colectiva de la comunidad.


Elisa Ruiz Segura

Imagen: GODDESSCHESS blogspot

GRONENBORN, D. (2006): “Climate change and socio-political crises: some cases from Neolithic Central Europe“. War and sacrifice. Studies in the Archaeology of conflict. POLARD, T. - BANKS, I. (ed.). Leiden-Boston. Págs. 13-32

JOCKENHÖVEL, A.: “Aunjetitzer Kultur: Die Fürstengräber“. Léxico universal . 2012 .

KIENLIN, T. L.(2008): “Der »Fürst« von Leubingen: Herausragende Bestattungen der Frühbronzezeit als Bezugspunkt gesellschaftlicher Kohärenz und kultureller Identität“. TÜBINGER ARCHÄOLOGISCHE TASCHENBÜCHER, Band 6.

MAGGI, R. - PEARCE, M. (2005): “Mid fourth-millennium copper mining in Liguria, north-west Italy: the earliest known copper mines in Western Europe”. ANTIQUITY, 79. Págs. 66-77

POKUTTA, D.A.- HOWCROFT, R. Children, childhood and food. The diets of subadults in the Unetice Culture of southwstern Poland.

WELLER, O. (2004): “Los orígenes de la producción de sal: evidencias, funciones y valor en el Neolítico europeo”. PYRENAE, 35, vol.1, pp. 35-116.

Autor

elreinodelasal

 

Sobre el blog

Blog oficial de la exposición internacional del MARQ "El Reino de la Sal. 7000 años de historia de Hallstatt"

 

Archivo del blog

 

2014 (1)

 

2013 (29)

 

Sigue este blog

RSS del blog

 

Widget del blog

Generar un widget de este blog Llévate este blog a tu web

 

 

Entradas al museo

 

La tienda del museo

portada

blogs

fotos

vídeos

marq media

 

privacidad

condiciones de uso

marq

marq review

Club Llumiq

 

facebook

google +

twitter

marqTV

MARQ Alicante

Página diseñada y realizada por CREHAZ COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍA