Arqueoblog MARQ

 

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14/08/2014

Las Lucernas

Escrito a las 10:00

Comentarios: 0

Las Lucernas

Si hay alguna colección de la que el MARQ puede presumir (aunque no la única) esa es su repertorio de Lucernas. De todos los tipos, de diferentes épocas, simples, complejas, con motivos geométricos, florales, antropomorfas (caras de personas)…

El MARQ cuenta con un sinfín de Lucernas que encontrarás a lo largo de una visita a sus diferentes salas. Yo, como arqueólogo, considero a las lucernas uno de los objetos más valiosos en un yacimiento arqueológico.

¿Por qué? Pues porque te ofrecen una gran información del contexto cultural y de la época del yacimiento. Te permite contextualizar el sitio que excavas y te ayuda a diferenciarlo de otros niveles de ocupación y elaborar la matrix de Harris. Por esta razón, por la gran cantidad de información que te puede proporcionar para el estudio arqueológico e histórico, se deben tratar con mucho cuidado ¡y evitar que caiga en malas manos!


¿Qué es una Lucerna?

Las lucernas son candiles que servían para proporcionar luz. De ahí su nombre, Lucerna (que da luz). Por lo general son objetos ovalados que cuentan con un pequeño espacio donde se deposita el combustible y otro agujero por donde se introduce una mecha para que empape en el combustible y generar luz. El combustible que se utilizaba varía dependiendo de la época. Si bien en su origen se utilizaba grasa de animal, en época romana y medieval se rellenaba con aceite.


El origen de la Lucerna

Estos objetos empiezan a elaborarse en la Prehistoria. En algunos yacimientos arqueológicos de la provincia de Alicante se han encontrado lucernas prehistóricas hechas en piedra o hueso. Como te puedes imaginar, estas lucernas eran muy primitivas y rudimentarias que consistían en un objeto circular que cabía en la palma de la mano con un pequeño hueco en el centro donde se ponía la grasa animal que era lo que se prendía y creaba la llama.

A partir del Neolítico (hace unos 10.000 años dependiendo de las zonas del mundo) se encuentran lucernas hechas en arcilla, más elaboradas y con formas diferentes. La elaboración de estos objetos en arcilla permitió aumentar la producción, hecho que se constata en el registro material arqueológico ya que en este tipo de yacimientos (de época neolítica) se suele encontrar lucernas en mayor número. Además, debido a su cantidad y sus formas decorativas, parece que empiezan a tener una utilidad decorativa.

Es en época romana cuando se produce el boom definitivo de estos objetos y se expande por todo el Mediterráneo. Gracias a la elaboración masiva de lucernas a través de moldes, se diversifica su producción y el estilo, con formas diferentes generalizando su uso a partir del siglo III a.C. En esta época se encuentran lucernas tanto en lugares domésticos (en casas) como en zonas de carácter religioso. Esto indica que definitivamente se usaban para algo más que para alumbrar la casa.


Partes de las lucernas

Desde la Prehistoria, las lucernas evolucionaron en formas y estilos. Pero si tuviéramos que analizar una lucerna típica, estaría compuesta por lo siguiente:

  1. Un depósito ovalado y hundido donde poner el combustible.
  2. En uno de los lados del depósito sobresale un pico alargado con un agujero por donde se metía la mecha.
  3. En la superficie que cubre el depósito cuentan con un agujero por donde se introduce el combustible (a partir del Neolítico: aceite)
  4. Algunas lucernas tienen unos agujeros más pequeños que sirven para dejar entrar el aire y alimentar la combustión.
  5. Muchas de ellas, y conforme se fue generalizando su uso, eran decoradas con objetos de todo tipo (motivos geométrico, florales, antropomórficos, etc.)
  6. Asa que iba unida al depósito por la parte opuesta al pico para facilitar el enmangue.

Cuando estés paseando por las salas del MARQ, echa un vistazo a sus lucernas y apreciarás la diferencia entre las de una época y otra. Quizás seas capaz de averiguar cuál es más antigua que otra y encontrar sus diferencias.

Así, buscando las características de cada una, trabajamos desde la Arqueología de campo los objetos que encontramos en el yacimiento, establecemos relaciones cronológicas y nos ayuda a averiguar más sobre el sitio arqueológico. También puedes echar un vistazo en la web a su colección. Como puedes comprobar, es una tarea que tú mismo puedes darte cuenta. Son bonitas las lucernas del MARQ ¿¡verdad?!
 

01/09/2013

LA Falcata ibérica. Simbolo de la cultura

Escrito a las 06:09

Comentarios: 0

LA Falcata ibérica. Simbolo de la cultura

Esta es el segundo artículo que escribo en este blog. Si en el primero te comenté lo que era la trepanación, hoy te voy a llevar a la sala de la cultura Ibérica para mostrarte un objeto que representaría la "marca iberia" en la época antigua. Un arma mortífera y a la vez elgeante. Tan deseada por su potencia y eficacia como por su valor estético y prestigio.

Se trata de la Falcata.

Este objeto se encuentra muy bien representado en el MARQ. En la sala de íberos peudes admirar un panel donde se expone el armamento característico de los íberos. Se conoce que los íberos eran un pueblo guerrero. Los romanos sabían que la gente que habitaba esa “tierra de conejos” eran unas personas “de armas tomar”. Y si tomaban las armas no debía faltarles una falcata en la mano con la que asestar pesados y afilados golpes al enemigo.


La Falcata es un tipo de espada corta de hierro, de forma muy característica que se suele relacionar con la cultura íbera. Es una pieza de gran valor arqueológico pues aporta gran cantidad de información valiosa de su contexto histórico siendo uno de los objetos más representativos de ajuar funerario en la Península Ibérica.

La Falcata que aparece en la foto, junto con el resto de armamento, forma parte de los objetos que acompañaban a un difunto en su tumba. De esto destaca su buen estado de conservación. Cuando vayas a visitar el msueo y te pares frente a este expositor, te podrás dar cuenta de que, tanto la falcata como la lanza (en la parte suerior de la falcata) están rotas. No es que el /la Arqueólog@ tuvo mala mano al excavar la tumba o que de camino al museo se le cayera al conservador. No.

Resulta que generalmente, éstas piezas aparecen en las tumbas de este modo; rotas de manera voluntaria. Una de las posibles razones de ello es que se intentaba evitar el posible impulso de saquear las tumbas y robarlas o es puede que formara parte del ritual funerario como símbolo del fin, de algo que se termina que se desgasta y se deja inservible.

 

¿Qué sabemos del origen de la Falcata?

Al contrario de lo que se puede pensar y pese a ser un objeto típico y característico de la cultura íbera, su posible origen se marca cerca de las costas balcánicas desde donde se fue extendiendo por el Mediterráneo (Teoría apoyada por Fernando Quesada Sanz). Los íberos modificaron sensiblemente la espada haciéndola más corta y con una curva de hoja menos pronunciada y de doble filo. Por tanto, se puede decir que el origen de la falcata proviene de los Balcanes pero la falcata íbera era diferente a la espada originaria.

El nombre de falcata es un término anacrónico puesto que los íberos o hispanos no la llamaban así. Este término proviene de los investigadores que en el siglo XIX decidieron referirse a ella de este modo en referencia a otro objeto, la hoz, que se denomina falx en latín. La falcata es todo un tesoro arqueológico. Es un objeto tan característico y de tanta riqueza técnica que la hace un documento histórico en sí misma. Puede variar ligeramente en decoración pero siempre sigue unas características concretas de fabricación.


Las principales características de la Falcata son las siguientes:

• Se fabricaban seguramente por encargo y, por tanto, eran personalizadas. Cada guerrero tendría su propia arma con decoración también personalizada.

• Su elaboración consistía en tres láminas de hierro soldadas entre sí.

• La lámina central era la que unía la hoja con la empuñadura, que se recubría con hueso y madera (estos restos no se suelen conservar) o en algunas ocasiones con metal.

• La empuñadura tenía forma de cabeza de caballo y solía llevar un remache (¿para engancharlo al cinto?).

La hoja estaba trabajada profundamente y con gran calidad generalmente, contando con surcos en su hoja con el fin de aligerar su peso pero sin pérdida de su flexibilidad y resistencia.

• La decoración era personalizada con un gran significado para el dueño que trataría de tenerla en su compañía hasta el momento de su muerte y más allá, en su tumba. Se realizaba grabados en la propia empuñadura que se pintaban o rellenaban con metal fundido y diferentes colores.

La fabricación de un arma como la falcata era todo un arte. Parece ser que no se elaboró de manera masiva sino que era trabajo de unos pocos especialistas que las fabricaban por encargo. Debió tratarse de todo un tesoro (aparte de su utilidad funcional) para la persona que lo poseyera.Y así sigue siendo para nosotros. Una pieza de museo.

Con bonitas decoraciones y una empuñadura elegante parecería que la falcata era más bien un objeto de adorno que de combate. Sin embargo, debió tratarse de un arma muy eficaz. Su peso unido a la afilada hoja permitía atravesar las capas de piel de los enemigos con gran facilidad. Era un arma de corto alcance y como complemento de la lanza, la más utilizada en el campo de batalla.

Muchos soldados se acordarían durante el resto de sus vidas de esta hoja ancha y con mango de cabeza de caballo. Séneca en algunas ocasiones hacer referencia a este arma en algunas de sus obras. Yo destacaraí  una frase suya:

 

No me conoces, Cesar, porque una Falcata me destrozó el rostro

Séneca

 

Estoy convencido que este precioso y preciado objeto, la Falcata, te puede servir de excusa perfecta para pasarte por la Plaza Gomez Ulla y visitar el MARQ. No te olvides entrar a la sala de íberos (conforme entras al museo, segunda sala de la derecha) y pararte unos minutos en el expositor del armamento íbero. Todo eso que se muestra ante tus ojos, formaba parte de un guerrero íbero de hace más de 2000 años. Y le acompañó hasta tras su muerte. Disfrútalo.


Si te gusta la Arqueología puedes encontrar más artículos en mi blog personal de arqueología
 

28/04/2013

Trepanación

Escrito a las 07:20

Comentarios: 0

Trepanación

El MARQ está lleno de tesoros, objetos sorprendentes que nos dicen mucho sobre las civilizaciones de nuestro pasado. Pero no se queda ahí. El museo te ofrece la posibilidad de adentrarte en la disciplina arqueológica con sus salas temáticas. Junto a estas, puedes ver algunas de las fuentes de información que se utilizan en Arqueología para escribir la Historia.

Desde la entrada del museo y avanzando por el pasillo de la derecha, entre las salas temáticas y las salas desde Prehistoria hasta la Edad Media, llegas hasta la sala temática de arqueología subacuática. Pero no te voy a pedir que entres ahí. Al menos hoy no. Hoy te voy a pedir que te fijes en una pieza, una pieza que ni siquiera es original. Una simple reproducción que probablemente no reciba muchas miradas de los curiosos visitantes precisamente por eso. Pero a pesar de que se trata de una reproducción, la considero una pieza de gran originalidad. Qué eufemismo ¿¡verdad?!


¿Y qué es? ¿A cuál me refiero?

Se trata de la reproducción de un cráneo. Un cráneo con una pequeña perforación en la parte trasera. Pequeña. Sin embargo no es que se haya roto, no está ahí de manera casual. Tiene una razón.


Recuerdo una de las primeras veces que visité el museo. Fui con un compañero de estudios y estábamos utilizando una de las pantallas interactivas que muestra las excavaciones de la provincia cuando leí que en un yacimiento aparecieron restos humanos y cráneos con trepanaciones. ¿Con qué? Era la primera vez que oía la palabra y no tenía ni idea de lo que significaba. La trepanación hace referencia a los orificios producidos de manera deliberada en los cráneos con el individuo vivo. La Arqueología destaca este hecho como una de las primeras operaciones quirúrgicas de la Historia de la Humanidad.

 

¿Y para qué abrían el cráneo en época prehistórica?

Probablemente para liberar presión del cerebro provocada por algún golpe o fractura, para “curar” dolores de cabeza o para sanar epilepsias. Te preguntarás. ¿Cómo se puede estar tan seguro de que en la Prehistoria los individuos que se sometían a la trepanación sobrevivían? La Arqueología nos da la sorprendente respuesta. Muchos cráneos que se han encontrado con esta peculiaridad han aparecido con el agujero cicatrizado, es decir, que se le hizo el agujero y posteriormente la herida fue sanando como cuando nos caemos y nos hacemos una herida. Estos agujeros en el cráneo aparecen en proceso de cierre natural, regenerando el hueso, cosa que no podría suceder si el individuo hubiera muerto. Incluso se han encontrado individuos con varios orificios. Una práctica, la trepanación que roza lo inverosímil con fechas ¡de 7000 a 8000 años!


¿Con que instrumental se hacía?

Como te podrás imaginar, no hay muchas evidencias del material que utilizaban. En época prehistórica, en las fechas más antiguas, debieron usar cuchillos, sierras y demás material lítico. El tesoro arqueológico que representa Pompeya nos ha dejado una gran variedad de instrumental quirúrgico con todo tipo de cuchillas, fórceps, y tenazas de muy variada utilidad. En Perú se ha encontrado restos de material quirúrgico datados hacia el siglo V d.C. con fórceps, vendas, etc. La Arqueología ha demostrado que esas sociedades también practicaban la trepanación de manera habitual. Lo que resulta más llamativo son unos trozos de metal que servirían para tapar la herida abierta a modo de implantes.


¿Cómo podían aguantar el dolor de la operación?

El problema al que nos enfrentamos es la falta de documentos escritos que nos hablen sobre la práctica médica de épocas tan tempranas (de ahí el nombre del período: PRE-Historia ;)). Si atendemos a civilizaciones más modernas, como por ejemplo la azteca, sabemos por testimonios de españoles del siglo XVI que usaban alucinógenos para contrarrestar el dolor. Es probable que en la Prehistoria se hiciera uso de hierbas con el fin de mitigar el sufrimiento de tan violenta operación.

A. Carretón

Autor de www.arqueoblog.com
 

Autor

Carretón

Me llamo Adrián Carretón y soy licenciado en Historia en la especialidad de Arqueologí­a por la Universidad de Alicante (año 2006).

Espero compartir en este espacio mi experiencia y conocimiento y poder contribuir a la difusión de la Historia y la Arqueologí­a.

Puedes seguirme también en mi blog personal www.arqueoblog.com

 

Sobre el blog

Con este blog tratará de comentar aspectos de las culturas que representan la Historia de la ciudad.
Si no lo has visitado, espero despertar la inquietud en ti para que vengas. Si ya lo conoces, espero que vuelvas en busca de más respuestas.

 

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