La Armada Invencible

 

29/05/2017

La oración irlandesa por los náufragos de la Armada

Escrito a las 11:35

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El 26 de octubre de 1588 la Girona, galera española de la escuadra napolitana naufragaba, bajo una fuerte tempestad, en Lacada Point, cerca de Portballintrae. En este naufragio murieron alrededor de unas 1.300 personas y solo 9 lograron sobrevivir a esta tremenda tragedia.

Uno de los que perecieron en dicho naufragio fue el Capitán Alonso Martínez de Leyva, uno de los jefes más populares y apreciados de la Armada, al que cronistas de la época describen como “de elevada estatura, fina figura, blanca piel, cabello canoso, hablar bueno y liberal, conducta impecable y admirado no solo por sus hombres, sino por todos los que le conocían”. [caption id="attachment_558" align="aligncenter" width="213"]"Alonso Alonso Martínez de Leyva[/caption] Esta año 2017 se conmemora el 50 aniversario del descubrimiento del naufragio por el belga Robert Sténuit, un descubrimiento que marcó un hito en la historia de Irlanda y de la Armada por la cantidad de objetos tanto cotidianos como preciosas joyas que fueron rescatados y que pueden ser visitados en el Ulster Museum de Belfast. Para ello, se realizaron una serie de eventos organizados por la Causeway Coast and Glens Borourg Council y la North Coast Armada Connection a los que fueron invitados miembros de nuestros amigos la Grange Armada Development Association, entre ellos Marie Casserly, Eddie O’Gorman y Dec Bruen. Uno de estos actos se celebró el pasado viernes 26 de mayo de 2017, oficiándose una misa en St.Cuthbert’s Church, cerca del castillo de Dunluce donde se estima que alrededor de 260 marinos españoles fueron enterrados. [caption id="attachment_565" align="aligncenter" width="1600"]"Iglesia Iglesia de St. Cuthbert's[/caption]   Allí se pudo escuchar esta oración que reproducimos a continuación: Padre eterno, que nos guías cuando nos sentimos perdidos y das confort a aquellos que han tenido una pérdida. Dale descanso a aquellos que fueron llevados en la Girona. Recordamos a aquellos que murieron y a aquellos que esperaron noticias de sus seres queridos y amigos. Que la Paz esté con ellos. Al traerte aquí esta tragedia, ayúdanos a recordar nuestra propia fragilidad y el poder de todo aquello que ha sido creado. Ayúdanos a recordar que somos todos solo uno y que tú nos has llamado para serlo así de esa manera. Rezamos también por los que navegan en estas aguas para que se mantengan seguros. Que tu paz que calma nuestras tormentas esté con nosotros. Amén. Además de este acto religioso, fue depositada una corona de flores en las inmediaciones del lugar donde se produjo dicho naufragio y se pudo escuchar un concierto de arpa interpretado por el arpista Michael Rooney. [caption id="attachment_561" align="aligncenter" width="1440"]"Homenaje Homenaje a la Girona[/caption]   En una ocasión más, es al pueblo irlandés al que debemos de agradecer estos eventos que conmemoran tanto las vidas perdidas como el impacto histórico y cultural que ha tenido el legado de la Armada Española en Irlanda.   ¿Quieres que los irlandeses sepan de nuestra gratitud?. Comenta este artículo y pasaremos todos esos comentarios a las asociaciones que trabajan por la memoria de nuestros marinos. Muchas gracias.

21/04/2017

¿Derrotaron los ingleses a la Armada Invencible?

Escrito a las 08:53

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¿Sabías que los ingleses sólo hundieron 1 barco de la Armada Invencible?, ¿cómo?, ¿sólo un barco?. Así es, únicamente el María Juan fue hundido por los ataques de la artillería inglesa en el episodio de las Gravelinas de agosto de 1588. No, los ingleses no derrotaron a la Armada invencible. Esta fracasó por una serie de factores que se confabularon en contra de la Gran Armada, que aun así regresó a España renqueante pero operativa a un 75% de su capacidad y de la que sólo 1 barco fue hundido por la artillería inglesa. Es hora de desmontar la leyenda negra de la Armada Invencible, alimentada por los ingleses y que ha acompañado a nuestra Felicísima Armada hasta nuestros días. Esto no quiere decir que los ingleses no causasen bajas en los encontronazos que tuvieron ambas flotas en el avance de la Gran Armada a lo largo del canal de la Mancha, ni que apenas dañasen la flota mandada por Felipe II para la conquista de Inglaterra con sus cañonazos. No, realmente nos hicieron daño y mucho. De hecho, los ataques de la Armada Inglesa provocaron que tres barcos encallasen y dos de ellos fuesen capturados por los protestantes holandeses. Asimismo, dos navíos españoles sufrieron sendos accidentes que provocaron su rendición a Sir Francis Drake: el San Salvador (que quedó inutilizado al estallar su santabárbara) y el Nuestra Señora del Rosario (que quedó inutilizado al chocar con otro barco español en una maniobra de batalla. [caption id="attachment_550" align="aligncenter" width="2048"]\ La Armada Invencible en las costas inglesas.[/caption] Las batallas navales acaecidas entre el 31 de julio y el 8 de agosto de 1588 entre las armadas inglesa y española puede decirse que acabaron en una suerte de “tablas”. Si bien la Armada Invencible fue desplazada de su misión estratégica de recoger a los tercios españoles en Flandes para la posterior invasión de Inglaterra, la Gran Armada mantenía su potencial y capacidad de amenaza que no pudo materializarse por los vientos y corrientes marinas contrarias a las maniobras necesarias para llevarlas a cabo. En las batallas navales del siglo XVI, muchos de los daños ocasionados por la artillería eran reparables incluso sin la necesidad de acudir a un astillero. Los agujeros se taponaban y los daños en las velas se reponían utilizando pañol de reserva. La existencia de bombas de achique era generalizada y los barcos dañados podían (de hecho lo hicieron), navegar durante más de un mes después de haber sido cañoneados. Sólo unas condiciones meteorológicas increíblemente adversas, que han podido ser constatadas por expertos científicos en época reciente, provocaron que entre 28 y 35 barcos (los datos varían según las fuentes), naufragasen y, principalmente, en las costas irlandesas. [caption id="attachment_551" align="aligncenter" width="514"]\ Ruta de la Armada Invencible[/caption] A estas condiciones hubo que sumarse el que tras un ataque inglés con brulotes (naves incendiarias, llenas de explosivos y dejadas con viento a favor en contra del enemigo), justo antes de que la Armada Invencible se adentrarse en el Mar del Norte, muchas naves españolas tuvieron que cortar sus anclas ante la premura de no poder recogerlas para escapar de las llamas. Al navegar luego sin sus anclas, la misión de poder adentrarse en alguna ensenada o puerto para guarecerse de las tempestades era una misión imposible, ya que quedaban a merced del mar. En realidad, de los aproximadamente 125 barcos que componían la Armada Invencible regresaron a España unos 95 y hasta los mismo ingleses esperaban su retorno inmediato cuando el viento les fuese favorable, sospechando que habrían esperado su oportunidad fondeando en las costas danesas o noruegas. Sólo unos días después del último combate entre las dos fuerzas navales Lord Howard advertía: “Algunos estiman en poco la fuerza española en el mar…pero yo os garantizo que en el Mundo nunca he visto fuerza tal como la suya” ¿Quieres contribuir a la lucha contra la leyenda negra de la Armada Invencible?, ¡Hazlo compartiendo este artículo!

29/03/2017

El capitán Francisco de Cuéllar y su ruta irlandesa.

Escrito a las 17:19

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Después de naufragar en Streedagh, en una tragedia en la que murieron alrededor de 1.100 hombres, el capitán Francisco de Cuéllar sobrevivió al propio naufragio y luego a los asaltos que perpetraron los irlandeses a aquellos que conseguían llegar a tierra firme. Cruzó a pie, casi desnudo y herido de gravedad, el noroeste de Irlanda durante siete meses. Resistió, junto a ocho españoles más, un ataque de 1.700 soldados ingleses. Logró viajar hasta Escocia y desde allí a Flandes, desde donde pudo regresar a España después de sufrir otro naufragio. Hoy viajamos con él a Irlanda para recorrer la Ruta de Francisco de Cuéllar (The Cuéllar’s Trail), una propuesta de viaje para realizar en tus próximas vacaciones a Irlanda y donde podrás visitar algunas de las zonas más bellas de toda la Isla Esmeralda.   No sabemos cuando nació el Capitán Francisco de Cuéllar, pero posiblemente nació en Arnedo (La Rioja), ya que cuando las cosas se le ponían realmente mal invocaba a la Virgen de Hontanar (patrona de ese municipio) o bien en el pueblo que le dio su apellido, Cuéllar (Segovia). Sí sabemos que desde joven se enroló en la Armada, que luchó contra los franceses en Brasil y en la batalla de la isla Terceira en 1582; pero lo realmente increíble fue su epopeya irlandesa. Epopeya que narraría de su puño y letra en una carta mandada al Rey Felipe II y que conservamos a día de hoy. Hoy los irlandeses, mucho más preocupados que nosotros por mantener viva la historia de aquellos marinos olvidados, tienen habilitada y señalizada una ruta para recorrer en coche o en moto el camino que anduvo el Capitán Francisco de Cuéllar y que comienza, como no, en nuestro querido pueblo de Grange (el pueblo que conmemora todos los años un homenaje a los náufragos de la Armada Invencible). [caption id="attachment_485" align="aligncenter" width="957"]\ La ruta de Cuéllar[/caption] [caption id="attachment_542" align="aligncenter" width="900"]\ Mapa de la Ruta de Cuéllar[/caption] 1-Streedagh (Grange). El naufragio   Fue aquí, en la playa de Streedagh donde el 21 de septiembre de 1588 naufragó el barco donde iba embarcado el capitán Francisco de Cuéllar, la Lavia, junto a otros dos más, la Santa María del Visón y la Juliana. Según sus propias palabras, el mar se alzó como para tocar el cielo y embistió a las tres naves contra la costa, de tal manera que el espacio de una hora los tres barcos quedaron despedazados, ahogándose más de mil hombres, entre ellos mucha gente principal, capitanes y caballeros. La playa de Streedagh es por si misma absolutamente espectacular y merece la visita aunque no te interese en absoluto la historia. El pueblo de Grange es además un sitio encantador lleno de gente amable y con ganas de charla. Para aquellos pocos que sabían nadar en aquella época (ser marino no implicaba saber nadar, por extraño que nos parezca hoy en día), el llegar a la costa no era, ni mucho menos, sinónimo de salvación. En la playa, los “salvajes” irlandeses, desnudaban y robaban a los náufragos, mientras que las tropas inglesas que ocupaban Irlanda se dirigían a toda prisa a la costa a rematar a los supervivientes. Cuéllar, a pesar de tener graves heridas en sus piernas, logró llegar a la playa, esconderse y pasar la noche a la intemperie. A la mañana siguiente intentó buscar refugio en un pequeño convento que divisó a lo lejos… [caption id="attachment_484" align="aligncenter" width="2048"]\ Playa de Streedagh[/caption]   2-Staad Abbey. Los doce españoles ahorcados   Poco le duró la esperanza al capitán Francisco de Cuéllar de encontrar refugio en la pequeña abadía de Staad, a muy poca distancia de la playa de Streedagh. El monasterio había sido abandonado por los monjes debido a las fechorías del ejército inglés; las imágenes de los santos habían sido quemadas y doce españoles colgaban ahorcados de su techo. Las ruinas de Staad Abbey están muy cerca del lugar del naufragio y pueden visitarse, aunque al estar en terreno particular, no es aconsejable saltar la pequeña valla para proteger el ganado sin permiso del dueño (al que es posible ver por los alrededores). Estas ruinas son realmente conmovedoras, aunque el estudioso local Joen McGowan ha sugerido (en marzo de 2017) que realmente la abadía a la que cita Cuéllar estaría situada en lo que actualmente es la iglesia de Ahamlish, al norte de la playa, en Grange, donde cerca de ella la tradición popular sitúa el “Gáirdín a 'Bhádh”(el jardín de los ahogados). ¿Interesante, no? [caption id="attachment_532" align="aligncenter" width="625"]\ Abadía de Staad[/caption] Sin comida y herido decidió intentar volver a la playa donde se topó con dos hombres ensangrentados y desnudos, Alonso y Baltasar, marineros de la Santa María del Visón. Llorando, se abrazaron. La playa permanecía repleta de cadáveres (llegaron a contar más de cuatrocientos), llegando a enterrar a alguno de ellos en la playa excavando con sus propias manos. Algunos irlandeses compasivos que presenciaron aquella imagen desgarradora, se apiadaron de ellos y les indicaron una ruta para llegar a un sitio seguro. Cuéllar, malherido, no pudo seguir el ritmo de sus compañeros, que se adelantaron en su fuga dejándolo a él continuar sólo. Desde una colina divisó unas chozas de paja, para las que debía de llegar atravesando el fondo de un valle boscoso. Estaba allí, cuando cuatro personajes le abordaron y robaron su cadena de oro y unas reliquias que portaba en un pequeño escapulario. A pesar de maltratarlo y robarlo, también uno de ellos le di un ungüento para curar las heridas de su pierna y le indicó la dirección donde un señor irlandés, amigo de su rey Felipe II, estaba acogiendo a los supervivientes de los naufragios. Era el territorio del Señor de O’Rourke. El capitán Francisco de Cuéllar, a pesar de llamar “salvajes” a los irlandeses, siempre tuvo claro que su encuentro era mucho mejor que el encontrarse con los ingleses. Los salvajes irlandeses robaban, pero solían dejar a sus víctimas vivas y a su merced. Ahora bien, con este pobre bien se ensañaban, pues en la ruta que debía seguir para intentar ser ayudado fue de nuevo asaltado por otro grupo de irlandeses que lo molieron a palos y lo dejaron en cueros y helado de frío.   3- El lago Glencar   Después de dos días de caminata renqueante ,durmiendo en cuevas y vestido con helechos y paja divisó un lago, el lago Glencar y en su orilla unas cabañas abandonadas. Una de ellas, la que mejor le pareció para guarecerse le brindó, por fin, una alegría; el encuentro con tres españoles supervivientes de un grupo de once náufragos y una cena a base de bayas y frutos del bosque. El precioso entorno del lago Glencar tiene como estrella su hermosa cascada. El entorno es idílico si no vas desnudo, hambriento y con una pierna rota. Haz la prueba.   [caption id="attachment_533" align="aligncenter" width="760"]\ Cascada de Glencar[/caption]   4-El castillo de O’Rourke y la tragedia del Girona.   Los cuatro españoles se dirigieron juntos hacia el territorio de O’Rourke, no sin antes recibir auxilio de unos irlandeses católicos que cuidaron y curaron a Cuéllar de sus heridas. Deprimido y agotado en extremo, Cuéllar se mantuvo casi inconsciente durante toda una semana cuidado por estas almas caritativas. Sus compañeros, temerosos de encontrarse con tropas inglesas, se adelantaron en el camino dejándolo al cuidado de esta familia irlandesa. Briand O’Rourke tenía por entonces a más de setenta supervivientes de los naufragios de la Armada Invencible en Irlanda , la mayor parte de ellos heridos y apenas vestidos. Las noticias de que el galeón Girona iba a su rescate provocó la partida de algunos españoles hacia la costa. Cuéllar, a pesar de intentar llegar hasta él, no pudo hacerlo por su extrema debilidad. El pobre Girona, maltrecho por los vendavales no hizo sino recoger a algunos de aquellos desdichados para naufragar prácticamente de inmediato, llevando a la tumba a más de doscientos marinos. En esta ocasión, la escasa movilidad del capitán Francisco de Cuéllar le salvó la vida. De este naufragio, Cuéllar sería informado en los alrededores de la Calzada del Gigante. Hoy en día, apenas se pueden ver unos lienzos del castillo de O’Rourke. [caption id="attachment_534" align="aligncenter" width="235"]\ El Castillo de O'Rourke [/caption]   5- Lurganboy Perdido después de quedarse el último del grupo de españoles que intentaban ser socorridos por el Girona, agotado y pensando en el suicidio, se encontró con un católico irlandés que, siendo clérigo, le permitió entenderse con él en latín, lengua que Cuéllar dominaba. Le indicó como dirigirse de nuevo a territorio dominado por señores beligerantes de los ingleses y hacia allí partió. Lurganboy es una minúscula comunidad que cuenta apenas con una parada de autobús y en la zona de paso hacia el lago Melvin, que visitaremos en nuestra séptima parada.   6-Largydonnel. Suelta el martillo, hideputa” Increíblemente, Cuéllar sigue con la mala suerte a sus espaldas y es apresado por una pareja que lo encadena con el propósito de hacerle esclavo en su herrería. Como lo oyes, el capitán Francisco de Cuéllar es ahora esclavo de un herrero. Permaneció allí esclavo casi dos semanas, hasta que el clérigo que le había ayudado pasó casualmente por la herrería y, recriminando su actitud al herrero mandó al día siguiente a un grupo de gente mandados por MacClancy (uno de los señores que ,beligerantes con los ingleses, ayudaban a los españoles en su huida). Entre los que acudieron en su socorro había también un español llamado Salcedo, que había naufragado en la costa de Donegal y que viendo como el herrero se disponía a martillear en la cabeza a Cuéllar para evitar su rescate, seccionó la yugular del maldito herrero mientras exclamaba un castizo: “Suelta el martillo, hideputa”.  Cerca de la oficina de correos de Largydonnel, apenas un caserío de 60 habitantes, y según la tradición local, un camino a la derecha del puente lleva a las ruinas de la antigua forja donde Cuéllar fue esclavizado. [caption id="attachment_535" align="aligncenter" width="640"]\ Largydonnell[/caption]   7-El castillo de MacClancy, Rossclogher. Cuéllar descubre la cerveza y alguna cosa más.  Levantado en una isla en el extremo oeste de la costa sur del lago Melvin, el castillo tenía forma circular y estaba rodeado por gruesos muros. Situado en un entorno idílico, poseía un patio central, una iglesia y un campanario. Hasta allí lo acompañó Salcedo y allí le presentó al resto de españoles, ocho náufragos, a los que MacClancy (al que los españoles llamaban Manglana) brindaba su protección. Cenaron carne de vaca, cabrito, manteca de cerdo, pescado asado, bayas, leche agria, pan de avena y “una bebida turbia y áspera, con sabor a hierbas amargas”. Después de tanto sufrir, que menos que una cerveza ¿no?. Allí tenemos a nuestro capitán, recuperándose al fin de sus penurias y empezando a demostrar de nuevo sus habilidades sociales. Encantador hombre de mundo, hablador y culto, hechizaba con sus narraciones y sus trucos (como el de leer la mano) a todo el vecindario, y en especial…al público femenino. Hasta la misma Enihm, esposa de MacClancy, no dejó de “tirarle los tejos” hasta hacerlo retozar con ella. Cómo no, tanta felicidad no nos parece cuadrar en nuestro sufrido Cuéllar, así que pronto lo veremos de nuevo sumirse de nuevo en la desdicha. El virrey inglés Fitz William había partido de Dublín hacia el norte de Irlanda con un ejercito de 1.700 hombres dispuestos a la caza de los náufragos de la Armada Invencible. MacClancy, conocedor de las represalias que le esperaban por ayudar al enemigo español decidió trasladarse con todo su pueblo y su ganado a las montañas del norte del lago Melvin invitando a los españoles a acompañarlo. Eso de la famosa frase española de que “¿a que no hay huevos?”, parece que ya se estilaba por entonces, porque incomprensiblemente Cuéllar y los otro ochos españoles acuerdan quedarse en el castillo para defenderlo. Tienen siete mosquetes, seis arcabuces, unas pistolas, alguna espada…y una despensa para resistir seis meses. Los ingleses ya están a tiro de piedra del castillo. De hecho, ahorcan a dos náufragos apresados por ellos para intentar minar su moral. No pueden permitirse un ataque frontal en un entorno embarrado y apenas pueden irles lanzando algunas flechas y exclamando algunos insultos. Un empeoramiento del tiempo hace que, después de diecisiete días de asedio los ingleses abandonen su propósito. Las noticias de la humillación inglesa se extendieron por toda Irlanda, MacClancy recuperó su castillo y llegó a ofrecerle a una de sus hermanas por esposa. Cuéllar, ya deseoso de volver a España declinó su matrimonio y una vida futura en tierras irlandesas y abandonó junto a cuatro de los españoles al clan McClancy, mientras que otros sus otros compañeros decidieron quedarse como guardas del señor irlandés y rehacer sus vidas en aquella comunidad. Era ya enero de 1589 cuando el capitán Francisco de Cuéllar y sus compañeros emprendieron camino a la región del Ulster, desde donde poder embarcar hacia Escocia, como primer paso de su ansiada vuelta a España. [caption id="attachment_536" align="aligncenter" width="1024"]\ Castillo de Rossclogher[/caption]   8- La Calzada del Gigante  El 24 de enero de 1589 Cuéllar y sus compañeros deambulan por los alrededores de la Calzada del Gigante, un impresionante paisaje volcánico en las orillas del Ulster. Allí conocieron la desgracia del Girona, navío de la Gran Armada que había naufragado 3 meses antes y que, con una tripulación de 1.300 hombres (había recogido a los náufragos de otros dos barcos de la Armada Invencible) había dejado sólo 5 supervivientes. Los lugareños le enseñaron las joyas saqueadas de aquél infausto botín. La calzada del Gigante es un auténtico museo natural esculpido por columnas de basalto. De visita obligada junto al Ulster Museum de Belfast, donde hay una magnífica colección de objetos recuperados del Girona. [caption id="attachment_537" align="aligncenter" width="1900"]\ La Calzada del Gigante[/caption] 9-El castillo de Dunluce. Sus compañeros que habían decidido separarse de él para buscar un puerto (recuerda que nuestro capitán va casi totalmente cojo desde hace ya cuatro meses) y Cuéllar estuvo casi con toda seguridad deambulando por las cercanías del castillo de Dunluce, hoy unas evocadoras ruinas que el mar se encargó de labrar debido a estar colgado prácticamente de un acantilado. Las ruinas de este castillo son muy populares y el entorno es una auténtica preciosidad, pero ten en cuenta que tanto la Calzada del Gigante como Dunluce Castle son muy turísticas y suelen estar muy concurridas. [caption id="attachment_538" align="aligncenter" width="950"]\ Dunluce Castle[/caption]   10-Castleroe Recibió cobijo en la comunidad del señor Ockan O’Cahan, en el pueblo de Castleroe, en las que unas mujeres se ocuparon de cuidarlo durante al menos un mes y medio. Nuestro cojo conquistador nos habla de la hermosura de sus mozas y de la mucha amistad que con ellas mantuvo. Pillín, pillín. Pero una vez más, los ingleses no cejan de su empeño de “cazar” españoles, las noticias vuelan y el territorio está lleno de ingleses. In extremis, Francisco de Cuéllar tendrá que abandonar los cuidados femeninos por nuevas jornadas de huida entre montañas. Su salud recuperada después de tantos mimos le permite hacer ahora jornadas de 30 kilómetros en un día. [caption id="attachment_539" align="aligncenter" width="480"]\ Castleroe[/caption]   11-Binevenagh. Salvados por el obispo.  Conocedor de que un obispo católico, Redmond O’Gallagher, estaba protegiendo a algunos compañeros de la Felicísima Armada, en la zona costera de la desembocadura del rio Foyle se dirigió hacia allí en busca de protección. Otros doce españoles estaban allí, tratados con simpatía y generosidad y con servicio de misa diario. Allí esperó durante seis días los preparativos de un barco que los debería de llevar a Escocia en una travesía de dos días. La zona de Binevenagh es conocida por sus preciosos paisajes para el senderismo y declarada zona de especial belleza paisajística. [caption id="attachment_540" align="aligncenter" width="1320"]\ Binevenagh[/caption]   12-Magilligam Point. Vamos, que nos vamos. Al fin un barco para comenzar el retorno. Embarcando en Magilligam en una tradicional barcaza irlandesa (un curragh), hecha con un bastidor de madera recubierta de cuero pero que al menos flotaba, el capitán Francisco de Cuéllar junto a diecisiete compañeros parten hacia Escocia. Era un día de principios de abril de 1589. Magilligam es una zona de gran belleza natural y preciosas playas. [caption id="attachment_541" align="aligncenter" width="974"]\ Magillian Point[/caption]   13-La aventura sigue Y hasta aquí la aventura de Cuéllar en Irlanda, y digo en Irlanda porque la pequeña barcaza irlandesa fue desviada por una tormenta hacia las islas Shetland, donde tuvieron que reparar durante dos días ese cascarón para luego llegar hasta Escocia. Escocia no les brindó la ayuda que ellos esperaban, los escoceses se mostraron indiferentes con ellos y no estaban dispuestos a darles ninguna ayuda. Tan sólo algunas familias nobles católicas se prestaron a ello. Una vez que consiguieron contactar por correo con el Duque de Parma, un mercader escocés que residía en Flandes fue contratado para llevarlos a Flandes. Era septiembre de 1589, justo un año después del naufragio de su barco en la playa de Streedagh, cuando el capitán Francisco de Cuéllar embarca con destino a Flandes. El 22 de septiembre de 1589 los cuatro bajeles contratados por Parma para su regreso a Flandes fueron atacados por barcos enemigos holandeses. Dos de ellos fueron hundidos y en el que viajaba Cuéllar naufragó en los bancos de arena de la costa. Una vez más, Cuéllar salva su vida agarrándose a un madero para llegar a la costa. Ha naufragado dos veces en un año. A partir de ahí su vida como militar, a las órdenes de Alejandro Farnesio, lo llevará entre 1589 y 1598 a París, Calais, el sitio de Hults…Entre 1599 y 1600 pasará a estar bajo el mando del duque de Saboya y en 1600 pasará a Nápoles bajo el mando del virrey de Nápoles el Conde de Lemos. En 1601 fue nombrado capitán de infantería en un galeón con destino a las Antillas y en 1602 hacia América en la flota de don Luis Fernández de Córdova. Entre 1603 y 1606 residió en Madrid y es posible que volviese al nuevo continente en 1607, aunque le perdimos la pista y desconocemos si tuvo hijos y dónde y cuando murió… Conocemos mucho de el capitán Francisco de Cuéllar gracias a conservar su carta a Felipe II, lo increíble es pensar que, a pesar de que parezca increíble, muchos de sus compañeros naúfragos de la Armada Invencible en Irlanda vivieron odiseas similares, con finales dispares y de los que, desafortunadamente no tenemos ni tendremos noticias.   Siempre en nuestro recuerdo.  

14/03/2017

El Galeón de Ribadeo. Un tesoro a cuatro metros de profundidad.

Escrito a las 18:41

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La ría de Ribadeo esconde a unos metros de la costa y a tan sólo 4 metros de profundidad, los restos de un navío de la Armada Española del siglo XVI en un estado de conservación inigualable para los pecios de esa época. La Asociación de Amigos de el Galeón de Ribadeo promueve su estudio y conservación desde hace años y requiere la ayuda de todos los amigos de La Armada, del mar y del patrimonio subacuático para poder poner en valor dicho yacimiento que se encuentra todavía sin excavar

Antes de comenzar la lectura, ambiéntate viendo este corto y estupendo vídeo 

1596. El pueblo irlandés, sometido al yugo británico, pidió en boca de sus líderes O’Neill y O’Donnel ayuda al monarca español Felipe II ayuda para ayudarles en la rebelión que pretendía volver a instalar la dinastía de los Estuardo y, por consiguiente la religión católica, en el reino de la entonces reina protestante Isabel I.

Felipe II accedió a mandar dicha ayuda, la llamada Armada del Socorro de Irlanda, que constituyó nuestro tercer intento de soliviantar o de conquistar Inglaterra, después del fallido desembarco de Smerwick y de la epopeya de la Armada Invencible o Gran Armada. Una nueva Gran Armada, de 155 embarcaciones de todo tipo y casi 20.000 hombres que partió de Lisboa con rumbo a Irlanda en octubre de 1596, con tan terrible suerte que a su paso por Finisterre fue sorprendida por una tormenta de tal calibre que tuvo que refugiarse en El Ferrol tras la pérdida de 44 naves. Un nuevo revés para Felipe II al que ya parecemos verle acostumbrado a la fatalidad de todo aquello referente a sus ansias de poder controlar Inglaterra. Y ya van 3 Cómo no, habrá una cuarta ocasión y esta no se hará mucho de esperar. Felipe II recompuso en breve tiempo su contrahecha armada en el Ferrol y el 9 de octubre de 1597 la cuarta Gran Armada partió de la Coruña pero ya no con destino a Irlanda, sino al puerto de Falmouth en Cornualles, en la misma isla de la Pérfida Albión. 160 buques, 12.600 hombres y 300 caballos que intentarían aprovechar que la Armada Inglesa andaba perdida por el Atlántico tras haber intentado hostigar, sin éxito, las costas españolas. Es aquí donde retomamos la historia de nuestro Galeón de Ribadeo. En esta cuarta flota con la que conquistar Inglaterra, la llamada Armada del Adelantado Martín de Padilla, navega el Santiago de Galicia, un poderoso buque construido en Nápoles del que se decía que “tenía más fortaleza que la capitana”.   [caption id="attachment_524" align="aligncenter" width="644"]"Galeón Galeón del Siglo XVI[/caption]   Con 1349 toneladas, su propietario Jacobo Juan de Polo, de Ragusa (la actual Duvrovnik, en Croacia), podía estar orgulloso de poseer una auténtica maravilla de la ingeniería de la época, con innovaciones como el casco de doble forro, en el que el plomo impedía la fijación de organismos marinos que frenasen la aerodinámica del buque, o una probable doble cubierta de seguridad, situada bajo la línea de flotación, que permitía la flotabilidad del buque incluso después de recibir una buena dosis de artillería enemiga (una novedad técnica que debemos a D. Álvaro de Bazán). Construido entre 1570 y 1580 ,aunque con dimensiones de nao, aparece en los documentos como “galeón de guerra” y es que, según Enric Juhé Corbalán (gran experto del tema), la distinción entre nao y galeón fue confusa incluso en su misma época, pudiendo deberse dicha diferenciación tan sólo al origen de la construcción del buque, es decir, militar o civil. Sabemos ,además, que el Santiago de Galicia, el Galeón de Ribadeo, era gemelo en su construcción al San Felipe, otro barco del cual se descubrió recientemente su documentación técnica en el Archivo General de Simancas. A 75 millas de su objetivo, Falmouth, una fuerte tormenta obligó al Santiago de Galicia a regresar a puerto, no sin antes ser atacado por un navío inglés y tres flamencos que lo dejaron seriamente dañado. Nuestro pobre galeón, llegó a trancas y barrancas a la Ría de Ribadeo, donde se pudo poner a salvo a su tripulación que fue acogida por la gente de esa villa. Debido a su mal estado, la documentación encontrada certifica su hundimiento el 13 de noviembre de 1597. Ribadeo es un puerto histórico de gran importancia que lideró el comercio del Cantábrico con los países bálticos, donde llegaron incluso llamar al aguardiente “kúmel de Ribadeo”. [caption id="attachment_527" align="aligncenter" width="1244"]"Ribadeo" Imagen de Ribadeo[/caption] Las distintas obras llevadas a cabo en la ría fueron socavando y poniendo de manifiesto objetos y materiales diversos que anunciaban ya la importancia de la arqueología submarina de la zona, pero las construcciones portuarias realizadas en 2011 llevaron consigo un dragado que permitió el descubrimiento de nuestro Galeón de Ribadeo, que había estado protegido por la arena hasta el momento del dragado. Un pecio de 32 metros de eslora y casi 10 metros de manga, sus piedras de lastre, cuadernas, bolas de cañón, restos de cerámica, balaustradas de madera, objetos de vidrio…todo aparecía por aquellos días de 2011 en un fantástico estado de conservación a los arqueólogos submarinos, liderados por Miguel San Claudio, a tan sólo unos metros de la costa y a menos de 5 metros de profundidad. [caption id="attachment_526" align="aligncenter" width="404"]"El El Galeón de Ribadeo[/caption] El Santiago de Galicia conserva parte de la cubierta, algo excepcional para un pecio del siglo XVI pero no así, al parecer, ninguna pieza de artillería, ya que dado su gran valor y aprovechando la distancia a la costa y la profundidad del naufragio, debieron de ser rescatadas poco tiempo después del mismo. Estamos, pues, ante un pecio en un estado de conservación excepcional en el contexto de su época y que permanece, todavía sin excavar, a unos metros bajo el agua de la Ría de Ribadeo. [caption id="attachment_525" align="aligncenter" width="846"]"El El Galeón. Dibujo de Enric Juhé[/caption] Entusiastas de la historia como la profesora Ainhoa López Formadela se movilizaron para crear la Asociación de Amigos del Galeón de Ribadeo, con el objetivo de dar a conocer y promover la protección y la posible puesta en valor de dicho yacimiento. Una asociación, que sin apenas medios, ha logrado hitos importantes en la promoción del conocimiento de este magnífico hallazgo. El Galeón de Ribadeo ha sido objeto de estudio de la iniciativa Forseadiscovery , un proyecto financiado por la Comisión Europea y en la que participan el CSIC y varias universidades españolas e internacionales que intentará documentar pecios singulares, realizar estudios de dendrocronología (la ciencia que estudia la madera para poder averiguar su datación y las circunstancias de su crecimiento) y ,en cierta manera, poder organizar, situar, datar y promover la conservación de los pecios españoles y portugueses de los siglos XVI y XVII. El Galeón de Ribadeo vuelve ahora de nuevo a la vida, enfrentándose a retos que deberían de ser adoptados con celeridad, como su excavación y su protección inmediata, que evite tanto su degradación como el saqueo, además de una futura posible musealización que podría revertir en el desarrollo de la comunidad de la Ría de Ribadeo. Un futuro al que, sin dudarlo, estaremos muy atentos.

03/03/2017

Armani (Felipe II) versus John Galliano (Isabel I). La moda de la Armada Invencible

Escrito a las 10:36

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Un artículo de lo más frívolo donde desentrañamos las diferencias entre la moda cortesana española e inglesa en 1588. Dos estilos enfrentados, Armani y la sobriedad del negro encarnado en las directrices de la moda cortesana impuestas por Felipe II contra el boato y exageración de John Galliano representado por Isabel I. Es la moda de la Armada Invencible. En la segunda mitad del siglo XVI, después del Concilio de Trento, la humildad y el decoro fueron transformando la moda cortesana del reinado de Felipe II, que eligió una impronta ponderada y distinguida en la manera de vestir. La Contrarreforma (respuesta católica a las reformas protestantes, que consistió en una vuelta a los orígenes más sobrios de la religión católica), trajo a la corte española una moda distinta a la de los comienzos de siglo, mucho más pudorosa y sobria. En la mujer desaparecen los escotes y se viste con más recato y moderación. Estructuras como el verdugado (falda acampanada formada por un armazón de varas flexibles cosidas en su interior) y las tablillas de pecho, dieron a las princesas españolas un porte ampuloso y delicado, que para algunos, las hacían parecer alcuzas de aceite. La lechuguilla (el típico cuello de lino plisado y almidonado que cubre el cuello), adquiere un gran protagonismo que copiará toda Europa (“vestir a la española”, se decía).   [caption id="attachment_408" align="aligncenter" width="512"]"Lechugina" Lechuguina[/caption]   Nuestro Armani (Felipe II), popularizó el color negro encarnando el espíritu de la Contrarreforma y consiguió hacerlo el color predominante del atuendo español de la época. La evolución de los tintes, tras el descubrimiento del palo de Campeche (una leguminosa mexicana) permitía unos negros intensos como hasta ahora no habían sido vistos. ¡ Elegancia al poder!.   [caption id="attachment_512" align="aligncenter" width="772"]"La Felipe II la moda de la Arm,ada Invencible[/caption]   Mientras, en la corte inglesa, el éxito político y profesional iban unidos a la apariencia. El cortesano se esforzaba en reflejar el poder de la reina Isabel I con el mejor de sus atuendos. Su corte reflejaba un aspecto de lo más innovador en la manera de vestir. Era el universo soñado de John Galliano. El guardarropa de Isabel estaba lleno de vestidos (se inventariaron a su muerte más de 2.000 vestidos), de rica fabricación, elaborados detalles y adornados de joyas, que hablaban ostentosamente de su poderoso estatus.   [caption id="attachment_513" align="aligncenter" width="339"]"Isabel Isabel I en 1585[/caption]   A nadie se le permitía competir con la apariencia de la reina y ,en alguna ocasión, alguna dama de honor tuvo que ser advertida de utilizar un atuendo demasiado suntuoso que intentaba eclipsarla. En 1587, Isabel I tenía en su inventario de tocador 628 piezas de joyería. Para disimular sus marcas faciales provocadas por la viruela, maquillaba su rostro con una espesa capa blanca hecha de plomo blanco y vinagre y se glaseaba la cara con clara de huevo para relenar sus imperfecciones.   [caption id="attachment_514" align="aligncenter" width="375"]"Isabel Isabel I en 1588[/caption]   Sus labios bermellón no eran más que fruto del sulfuro de mercurio y sus ojos se delineaban con antimonio en polvo. Utilizaba prácticamente media tabla de los elementos químicos. Así pues, tenemos dos estilos bien definidos y muy separados en las cortes española e inglesa de 1588. Armani y John Galliano. Solamente tú eres dueño de tu gusto, así que elige tu estilo preferido y a por todas.  

27/02/2017

Cervantes y sus bizcochos. La comida de la Armada Invencible.

Escrito a las 12:02

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¿Sabías que Miguel de Cervantes fue comisario de abastos para proveer a las galeras reales de Felipe II?. 30 años antes de escribir El Quijote, Cervantes estuvo destinado en Andalucía con la misión de obtener la comida de la Armada Invencible, es decir para alimentar a unas 30.000 personas.   Desde trigo, aceite y cecinas hasta bizcochos (de los que hablaremos más tarde), Miguel de Cervantes y la comida de la Armada Invencible están indisolublemente unidos. No obstante, la tarea de dar de comer a unas 30.000 personas, embarcadas en alta mar y sin frigorífico a bordo, no resulta tarea nada fácil. A esto hay que unirle unas condiciones higiénicas pésimas e insalubres. De hecho, si el nivel general de higiene de la época dejaba bastante que desear, las condiciones a bordo eran todavía mucho peores. Sir Willian Monton habló de los barcos españoles como “pocilgas y rediles en comparación con los nuestros (…),pues no había a bordo quien estuviera a cargo de fregar las cubiertas”. Por aquella época cada hombre era su propio cocinero y el responsable de preparar las raciones diarias suministradas en el barco por la intendencia. Sin embargo, el uso común era agruparse en cuadrillas de ocho a diez soldados llamados camaradas (sí, de ahí que hoy en día usemos esa misma palabra para designar a nuestras personas de máxima confianza). Cada grupo de camaradas obtenían sus raciones individualmente supervisados por el escribano del barco, que debería luego de cuadrar sus cuentas, para luego cocinarlas por turnos en la cocina principal, usando sus propios utensilios de cocina y escudillas.   [caption id="attachment_502" align="aligncenter" width="300"]"La La comida a bordo[/caption]   El menú de La Armada Invencible   Todos los embarcados recibían a bordo:   Diariamente:

  • 1 pinta y un tercio de vino
  • Libra y media de bizcocho o 2 libras de pan

Los domingos y los jueves

  • 6 onzas de tocino y 2 onzas de arroz

Los lunes y los miércoles:

  • 6 onzas de queso y 3 onzas de alubias o garbanzos

Los miércoles, viernes y sábados:

  • 6 onzas de pescado (atún o bacalao o calamar) o bien 5 sardinas.
  • 3 onzas de garbanzos o alubias
  • onza y media de aceite
  • un cuarto de pinta de vinagre

Un menú no muy divertido ni variado, pero con unas cantidades suficientes y dignas. El menú de los ingleses no difería mucho del español, con la diferencia que ellos sustituían el vino por la cerveza y el aceite por la mantequilla (vamos, como hoy en día). [caption id="attachment_503" align="aligncenter" width="300"]"Comida La comida de la Armada Invencible[/caption] Los bizcochos de Cervantes   El bizcocho no era entonces el bollo tierno y dulce en el que pensamos hoy en día, muy al contrario, se trataba de un sustituto del pan y era el alimento básico de La Armada Invencible. Realizado con harina de trigo, se trataba de un pan sin levadura, a modo de torta, que se cocía dos veces a fin de deshidratarlo y aumentar así su tiempo de preservación. Al comerlo, se volvía a hidratar en agua o en vino para masticarlo y digerirlo con mayor facilidad. ¿Y qué tienen que ver los bizcochos con Cervantes?. Como decíamos al inicio del artículo, Miguel de Cervantes estuvo encargado del aprovisionamiento de la comida de la Armada Invencible, ejerciendo su cargo de comisionario de provisiones para la Armada. En el desempeño de su cargo, el 15 de junio de 1588 recibió la orden de Antonio de Guevara (del Consejo Real de Hacienda) para que “ yendo a la villa de Écija, haga moler y labrar bizcocho para dichas provisiones y para otros efectos importantes del servicio del Rey nuestro señor (…), teniendo entendido que Miguel de Cervantes Saabedra (…) lo hará con el cuidado y presteza que esto se requiere”. [caption id="attachment_504" align="aligncenter" width="300"]"Cervantes" Cervantes y la Armada Invencible[/caption] Según las cuentas de la Armada, se cargaron en los barcos 110.000 quintales de bizcochos (a 46 kilos por quintal…), así que Cervantes algo tuvo que ver mucho con la comida de La Armada Invencible…y con sus bizcochos.

23/02/2017

La música de la Armada Invencible

Escrito a las 16:16

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Aparte del gualdrapazo de las velas, el sonido de los cañones y los gritos previos al combate, estamos seguros que todos los contendientes, tanto de la Armada Española como de la Armada Inglesa, escucharon música antes y durante de los hechos de 1588. Posiblemente algunos no tuvieron nunca la oportunidad de haber asistido a un oficio religioso cantado por un numeroso coro polifónico, pero en cualquier caso, seguro que hubieron canciones a bordo. En este artículo daremos unas pinceladas a aquello que, posiblemente, escucharon tanto ingleses como españoles. Es la música de La Armada Invencible.   La música del Renacimiento se caracteriza por tener una sonoridad suave, muy agradable al oído. Ya sea en la música popular como en una dramática composición para una misa de difuntos, la utilización del contrapunto y el aumento del número de voces que se experimenta en la época, hace de lo que llamamos la música de la Armada Invencible, sea agradable prácticamente a cualquier persona que se acerque a ella. En el siglo XVI, la música disfrutó de una revolución en su difusión fruto de la popularización del uso de la imprenta, algo que provocó el conocimiento de obras de otros países y autores como nunca hasta entonces. La típica obra musical renacentista culta será una composición polifónica, de entre 3 y 6 voces (no necesariamente todas humanas, sino que alguna puede ser interpretada por algún instrumento). Estas características serán comunes tanto en Inglaterra como en España. En cuanto a la música tradicional, los géneros del bando español con más éxito serían el romance, la ensalada y el villancico, mientras que en el bando inglés el madrigal era lo más por aquellos días. Como instrumentos de la época, los más comunes eran una gran variedad de flautas ( cornetos, chirimías, bajones), así como arpa, laúd, vihuela y, como no, el órgano para la música religiosa.   ¿Qué música sonaba en la Inglaterra de 1588?   Pues habían dos músicos que rompían la pana por aquellos entonces, William Byrd y Thomas Morley, aunque también incluiremos, cómo no, a John Dowland, que aunque inglés, no gozaba de buena fama por algo que conocerás enseguida. William Byrd (1543-1623) era el más famoso compositor de la época de Isabel I. La Reina no llevó a los extremos la doctrina protestante en aquellos aspectos con los que no estaba muy de acuerdo. Isabel, gran amante de la música y música aficionada de los teclados, siguió permitiendo la música en las celebraciones religiosas. Incluso Byrd fue tachado en ocasiones de simpatizante católico, algo que lo alejó temporalmente de la Corte de Isabel.     [caption id="attachment_493" align="aligncenter" width="228"]"William William Byrd. La música de la Armada Invencible.[/caption]

Escuchemos a William Byrd

    Thomas Morley (1557?-1602) se licenció en música por la Universidad de Oxford en ¿sabes que año?, pues sí, 1588. Su principal contribución a la música inglesa fueron sus madrigales y, con el favor de la Reina Isabel I, tuvo el monopolio estatal de la impresión de música a partir de 1596.  

Escucha a Thomas Morley

  John Dowland (1563-1626) fue un compositor y laudista que se convirtió al catolicismo en 1580, así que estamos seguros que no gozaba del beneplácito de la Reina en los tiempos de La Armada Invencible. Ahora bien, sus delicadas composiciones para voz y laúd junto al hecho antes mencionado, despierta para nosotros todas nuestras simpatías. Si faltaba alguna razón más, las canciones de John Dowland fueron versionadas magistralmente por un músico del siglo XXI, Sting. Por supuesto, no nos hemos resistido a poner una versión de Sting.  

Así suena Sting cantando a John Dowland

    La música de La Armada Invencible   En el bando español, Tomás Luis de Victoria y Francisco Guerrero llevaron la música polifónica a cotas apenas alcanzadas por cualquier otro músico de la época. Son realmente sobrecogedores en sus composiciones. Por otro lado, en la música popular, escucharemos al burgalés Francisco de Salinas.   Tomás Luis de Victoria (1548?-1611) , sacerdote abulense, está considerado uno de los mayores músicos de su tiempo, de hecho sólo hay que escucharlo para quedar sobrecogido por sus composiciones. Alumno del gran Palestrina, al que conoció cuando se trasladó a estudiar a Roma con 18 años, Felipe II lo nombró capellán de su hermana la Emperatriz María de Austria en el Monasterio de Descalzas Reales de Madrid en 1587. Dedicó muchas de sus obras a Felipe II [caption id="attachment_494" align="aligncenter" width="220"]"Tomás Tomás Luis de Victoria. La música de la Armada Invencible.[/caption]

Realmente precioso. Tomás Luis de Victoria. Pulsa aquí.

  Francisco Guerrero (Sevilla 1528-1599) es otro músico de la época al que no hay que perder de vista. En el verano de 1588, justo cuando La Felicísima Armada navegaba hacia Inglaterra, nuestro pobre Francisco estaba peregrinando a Tierra Santa, con tan mala fortuna que unos piratas lo secuestraron, siendo liberado después del consiguiente rescate.  

Emocionante Francisco Guerrero. Puedes oírlo aquí.

  Francisco de Salinas (1563-1626) fue un gran laudista y compositor. Organista del Duque de Alba, conoció a Tomás Luis de Victoria e incluso a Fray Luis de León, el cual le dedicó una oda. Recogió en una publicación mucha de la música popular de su tiempo, y alguna de estas canciones posiblemente fue cantada en la cubierta de algún barco de La Armada Invencible.  

Escucha una de las canciones de Francisco de Salinas

    Por supuesto estos son sólo algunos ejemplos de lo que hemos llamado la música de la Armada Invencible, pero creemos que puede ser un buen punto de partida y pude, además, servir para ambientaros en vuestra siguiente lectura de nuestro blog.

22/02/2017

Año Azorín 2017. Azorín y La Gran Armada

Escrito a las 17:46

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2017 es el Año Azorín para conmemorar la muerte del este insigne escritor enmarcado dentro de la generación del 98. A Azorín le dolía España, y entre sus textos, por supuesto hay referencias a La Gran Armada. Textos tan importantes como “El veredero”, dentro de su discurso de ingreso en la Real Academia Española el 20 de octubre de 1924.   Para conmemorar el 50 aniversario de su muerte 2017 es Año Azorín. ¿Qué mejor manera de celebrarlo que rescatando su vinculación con la Gran Armada?.   En 1924 Azorín leyó su discurso en La Real Academia titulado “Una hora de España (Entre 1560 y 1590). En realidad, más que un discurso, es un conjunto de relatos que constituyen un libro o serie de ensayos donde recrea con la brillantez que caracteriza a este escritor la historia, el paisaje y los personajes de los tiempos de Felipe II, constituyendo uno de los más bellos libros de Azorín. [caption id="attachment_489" align="aligncenter" width="189"]"Azorín El escritor Azorín[/caption] José Manuel Vidal Ortuño, gran azoriniano y estudioso de la obra de Azorín: El tema de este cuento no es más que uno de los momentos de la decadencia patria; la derrota de la mal llamada Armada Invencible, en 1588, frente a las costas de Inglaterra. Sin embargo, el protagonista del mismo es un simple mensajero, innominado, que lleva la infausta noticia “desde las costas del Norte a Madrid o El Escorial”.  Mediante yuxtaposición asindética, el ritmo del relato se ajusta a la frenética carrera de este mensajero (“cruza montañas; vadea ríos; atraviesa llanos”).  Ahora bien, las noticias que llegan desde la lejana Inglaterra se nos van ofreciendo de manera gradual, de modo que el lector –cierto tipo de lector- tendrá que ir completando con sus propios conocimientos lo que en el relato se dice o se sugiere a media voz, cuando se habla, por ejemplo, de “nuevas terribles”, de “restos de naves que serán llamadas invencibles”, o de un anciano que se pondrá de hinojos ante una virgencita.  La participación del lector se afianza todavía más en cuanto que éste conoce las respuestas que las preguntas retóricas planean a lo largo del texto (¿Volverá a ser grande la Patria, o irá fatalmente a la ruina?).  ¿Sabe incluso el lector avezado que ese anciano que ora de hinojos no es otro que el propio Felipe II y que –fuera ya de los límites de este cuento- recibirá la noticia pronunciando una frase que quedará grabada, durante siglos, en la memoria colectiva: “Yo no mandé mis naves a luchar contra los elementos”.   Así pues coincidiendo con este 2017 Año Azorín, transcribimos este pequeño cuento que esperamos leáis con la misma pasión que nosotros.   [caption id="attachment_490" align="aligncenter" width="300"]"Tintero Tintero de Azorín[/caption]   El veredero   El veredero camina por las sendas, trochas y atajos de España. Va desde las costas del Norte a Madrid o al Escorial. Camina más presto y desembarazado que los correos que van por los caminos reales. En su zurrón puesto a la espalda lleva un abultado pliego. Nuevas funestas deben venir en la valija. El veredero camina prestamente. Ya va a dejar atrás la tierra verde y el cielo gris del Norte. Al llegar a un mesón, por la noche, el veredero se dispone a descansar; el sabe algo de las nuevas terribles que vienen en su zurrón. Su cara está triste. Los que le rodean inquieren su tristeza. La nueva infausta se extiende por el lugar; viene un caballero que vive retirado en su caserón. En la casa luego se comenta el infortunio de España; el caballero contempla con melancolía sus arreos de pelear. Y de madrugada el veredero parte con su zurrón. Cruza montañas; vadea ríos; atraviesa llanos. Siempre marcha veloz, sin detenerse. La sombra de los árboles no es para él; las cabañas de los pastores no le detienen. Durante la noche descansa unas horas; antes de que rompa el alba ya está pie. Va hacia el Escorial y Madrid. En las extranjeras playas, al son del ronco mar, se mecen sobre la arena, entre verdes ovas, tablas, jarcias y mástiles, restos de naves que serán llamadas irónicamente invencibles por los enemigos. Por donde quiera que pasa el veredero va quedando un rastro de tristeza. Pronto toda España estará llena de la infausta nueva. En el Escorial, o en Madrid, un anciano se pondrá de hinojos ante una virgencita. Su semblante estará contristado. Habrá sonado para España una hora decisiva. ¿Se abrirá otra perspectiva para España?. Nadie sabe cual es la hora que en la historia divide dos épocas. Pero esta nueva que el veredero lleva en su zurrón, va a hacer meditar al anciano retirado en su cámara. Toda España va a meditar. ¿Cuál será el destino que lo porvenir le reserve a España? ¿Volverá a ser grande la Patria, o irá fatalmente hacia la ruina?. Un mundo ha sido descubierto; España está creando otra gran Patria. En estos mismos días de desolación, España es la más fecunda de las naciones europeas. El veredero camina velozmente por los llanos y montañas; sus pies apenan tocan al suelo. Si fuera alegría lo que lleva en su fardel, tal vez no pudiera ir tan deprisa. El infortunio es más veloz en su caminar; apenas la catástrofe ha sucedido, ya está la noticia volando por todos los ámbitos de España.   José Martínez Ruiz “Azorín”.   ¿Quieres saber más sobre Azorín?. Visita su espléndida Casa-Museo en Monóvar. « Valido la inscripción de este blog al servicio Paperblog bajo el seudónimo armadain ».    

22/02/2017

El desastre de la playa de Streedagh

Escrito a las 11:26

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El temporal del 21 de septiembre de 1588 arrojó contra las costas irlandesas a numerosos barcos, pero la mayor tragedia ocurrió cuando tres barcos quedaron atrapados en las costas de la Bahía de Donegal, cerca de la playa de Streedagh. Eran el Juliana, el Lavia y el Santa María de Visón.   Estos tres barcos eran grandes mercantes de la Escuadra de Levante. la Juliana, catalán de Mataró de 860 toneladas; la Lavia, veneciano de 728 toneladas y nave almirante de esta escuadra de Levante; la Santa María de Visón de Ragusa y 666 toneladas.   A bordo del Lavia se encontraba Francisco de Cuéllar, oficial del Estado Mayor y que en un principio había embarcado en el castellano San Pedro del cual era capitán y que fue revelado de este puesto tras la ruptura de la formación por la cual se ahorcó a Don Cristóbal de Ávila. La intervención de Martin de Aranda, capitán de el Lavia, evitó a Cuéllar la ejecución sumarísima y lo trasladó a este barco aunque en condición de arrestrado. "Naufragios Gracias al dramático escrito que Cuéllar escribió años después sobre estos sucesos, conocemos muy bien las vicisitudes tan dramáticas que tuvieron que sufrir las tripulaciones de estos tres barcos.   Estos tres barcos, arrastrados por la terrible tormenta del 21 de septiembre de 1588 consiguieron resguardarse en la Bahía de Donegal, a media legua de la costa de Sligo, pero sus anclas, que se anclaron sobre arenas inestables no soportaron el embite de la tormenta.   El mismo Cuéllar lo narra así:   “las amarras no pudieron tener ni las velas servir, y fuimos a embestir con todas tres naos en una playa llena de arena bien chica, cercada de grandísimos peñascos de una parte y de otra, cosa jamás vista porque en espacio de una hora, se hicieron todas tres naos pedazos, de las cuales no se escaparon trescientos hombres, y se ahogaron más de mil, y entre ellos mucha gente principal, capitanes, caballeros y otros entretenidos”.  "Naufragios   Los barcos habían tocado tierra en la extensa playa de Streedagh, 16 kilómetros al norte de Sligo donde fueron zarandeados y golpeados en los rompientes a unos 200 metros de la costa. Los tripulantes fueron bien conscientes en aquellos momentos de su difícil situación e hicieron los posible para intentar salvarse.   Sabemos que Don Diego Enríquez se refugió en la parte baja y cerrada de un bote del barco, junto a tres compañeros y 16.000 ducados en joyas y monedas, pero el bote volcó bajo el peso de más de setenta náufragos que intentaron aferrarse, desesperados, al mismo. Aun así, el bote llegó a la orilla volcado, y permaneció allí de esa manera durante más de un día. Cuando los ladrones y merodeadores lo desguazaron, Don Diego permanecía vivo y expiró en ese momento. Sus otros tres ocupantes ya habían muerto y el botín se quedó propiedad de esos aprovechados ladrones.   El Capitán Cuéllar observaba desde el barco a punto de naufragar cómo en la playa, los “salvajes” irlandeses esperaban a los náufragos que conseguían llegar a la playa de Streedagh para arrebatarles sus pertenencias y dejarlos desnudos y heridos tirados en la playa. [caption id="attachment_485" align="aligncenter" width="300"]"La La ruta de Cuéllar[/caption] Cuéllar, acompañado de su anterior salvador Martín de Aranda se lanzó al agua agarrado a un trozo de escotilla, pero de inmediato una ola los separó de su tabla de salvación. Cuéllar pudo de nuevo aferrarse a ella, no así Aranda, que debido al peso de las monedas ocultas en su jubón y sus calzas, se hundió para siempre.   Consiguió llegar a la playa de Streedagh prácticamente desnudo y herido, por lo que los saqueadores lo despreciaron y el pudo resguardarse y esperar a que terminase el saqueo. Junto a otro náufrago pudo refugiarse y pasar la noche tapados por unos juncos que dos saqueadores, apiadándose de su estado, les cortaron y les proporcionaron. Al amanecer, su compañero ya había muerto.   La aventura de Cuéllar no acaba aquí, esto es sólo el inicio de una epopeya, de la que puedes ampliar información en nuestro artículo sobre la aventura de Cuéllar. "Playa El capitán inglés Fitzwilliam, recorrió alguna semana después la playa de Streedagh para comprobar la magnitud de la catástrofe, donde le han dicho que yacen entre 1.200 y 1.300 cadáveres. Encontró una gran amontonamiento de maderas “suficientes para construir cinco de los más grandes barcos que yo haya visto nunca, junto con enormes botes, cables y su correspondiente cordaje, y mástiles de un grosor y longitud que yo nunca suopuse que pudieran llegar a hacerse”. En 2015, los restos de La Juliana salieron a la luz   Es en esta misma playa donde todos los años, el pueblo de Grange homenajea a todos estos desdichados marinos y de cuyo emotivo homenaje puedes leer más aquí

01/02/2017

¿Por qué invadir Inglaterra?. Las claves de La Armada Invencible.

Escrito a las 17:00

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Para crear la mayor fuerza naval de todos los tiempos hay que tener muy buenas razones, y estas, ni vienen de un día para otro, ni son fruto del azar. En este artículo conocerás los antecedentes que llevaron a Felipe II a el casi desconocido desembarco de Smerwick, el primer intento español de la conquista de Inglaterra en 1580 y preludio de lo que sería el segundo intento a cargo de La Felicísima Armada, la mal llamada Armada Invencible.   ¿Por qué invadir Inglaterra?. Es obviamente una pregunta que deberíamos de hacernos para poder comprender la magnitud de los sucesos acaecidos en 1588 y, por supuesto, la respuesta no es ni fácil y ni siquiera existe tan sólo una. Ahora bien, en la década de 1530-1540 podríamos situar uno de los acontecimientos que desató, sin lugar a dudas, una conmoción política de tal calibre que bien puede ser considerado como la semilla de La Armada Invencible. Nos referimos a la decisión de Enrique VIII de Inglaterra de divorciarse de su mujer Catalina de Aragón (tía de Carlos V, Rey de España, los Países Bajos y el Sacro Imperio Romano) para casarse con una de las damas de su corte, Ana Bolena (de bellos ojos negros y excelente bailarina). [caption id="attachment_430" align="aligncenter" width="260"]"Ana Ana Bolena[/caption] Enrique VIII era un monarca de armas tomar y su divorcio provocó la separación entre la Iglesia de Inglaterra y La Iglesia Católica de Roma, erigiéndose él mismo como cabeza suprema de su propia Iglesia. Esta ruptura con la Iglesia de Roma abrió Inglaterra a la influencia de la Reforma Protestante de Martín Lutero, que a estas alturas del Siglo XVI ya había erradicado la autoridad papal en gran parte de los países de Europa del Norte y cuya doctrina lo enfrentaba directamente al tío de Catalina de Aragón, el poderoso Carlos V. Los católicos no se quedaron mirando cómo se atacaba su manera de ver la fe por distintos flancos y se negaron a reconocer el matrimonio de Enrique con Ana Bolena y poco después consideraron bastarda a su hija Isabel Tudor (la que más tarde se convertiría en Isabel I), el único hijo superviviente de los sucesivos abortos que padeció Ana. En 1542 el católico Jacobo V de Escocia comenzó a hostigar a los ingleses desde sus tierras del norte y en 1545 Francia (también aliada católica) hostigó a los ingleses llegando a ocupar la Isla de Wight y batiéndose con la Armada Inglesa en el estrecho de Solent (que separa finamente la Isla de Wight de las costas inglesas). En 1547 Enrique VIII muere, siendo sucedido por su hijo de 10 años Eduardo VI (fruto de su tercer matrimonio con Juana Seymour, su última esperanza después de que ni Catalina de Aragón ni Ana Bolena hubiesen podido engendrar un heredero). Es entonces cuando los regentes de Eduardo VI introducen en Inglaterra un orden eclesial plenamente protestante y continúan luchando contra sus atacantes escoceses y franceses. Ahora bien, tan sólo 6 años después, el enfermizo Eduardo VI muere y su sucesora es…María Tudor, de 38 años, hija de Enrique VIII y nuestra Catalina de Aragón (es decir, hermanastra por parte de padre del rey fallecido). María Tudor, a pesar del ambiente de la Reforma, había permanecido como fiel católica y estaba dispuesta a echar por tierra todo el camino recorrido por los protestantes en Inglaterra, ¿pero cómo?. Recordemos que María Tudor es sobrina del Emperador católico Carlos V y este tiene un hijo casamentero y único heredero de su imperio, Felipe (de 27 años de edad y más tarde Felipe II). Así pues, concertó su matrimonio con Felipe (con el que se casa en julio de 1554) promoviendo una reconciliación formal con la Iglesia católica (que se fragua en noviembre de ese mismo año). A los protestantes se les han puesto las cosas muy difíciles y en 1555 ya fueron condenados a la hoguera algunos de ellos (llegaron a ser más de trescientos). ¿Sabes ya por qué María Estuardo fue conocida como Bloody Marie?. [caption id="attachment_432" align="aligncenter" width="200"]"María María Tudor[/caption] En este mal ambiente para los protestantes en su mismo feudo y sólo cuatro años después de la boda de María Tudor con Felipe II, esta muere a causa probablemente de un cáncer, con la desdicha para ella de no haber podido engendrar ningún hijo. ¿Quién sucederá, pues, a María Tudor?. Si recordáis, aun seguimos teniendo un heredero para el trono de Inglaterra. Isabel, la hija de Enrique VIII y de Ana Bolena, única sobreviviente de los sucesivos abortos de Ana, por lo tanto hermanastra de María Tudor y por cierto…defensora de la Iglesia Protestante. Pero, además, en Escocia reina María Estuardo, nieta católica y legítima de la hermana de Enrique VIII, lo que para ella era motivo suficiente para aspirar al trono tras el vacío dejado por María Tudor. Tenemos así dos mujeres pretendientes al trono. Una católica y francesa (María Estuardo, que ,aunque escocesa, era Reina de Francia desde 1559 tras sus nupcias con Francisco II de Francia) y una protestante e inglesa (Isabel Tudor). Ciertamente lo último que le gustaría a Felipe II sería tener a una reina francesa reinando en Inglaterra, así pues, a pesar de su ferviente catolicismo prefería una Isabel Tudor protestante y enemiga de Francia que no una María Estuardo católica aliada de Francia. De hecho, Felipe II llegará a pedir matrimonio a Isabel en 1559, aunque bien es cierto de poca gana y con el único ánimo de tener una mayor ventaja para su imperio. De hecho ante la tibieza de Isabel ante esta petición, Felipe II anunció su compromiso con la Princesa Isabel de Valois tan sólo un mes más tarde de haberlo intentado con Isabel. Mientras tanto, los turcos otomanos comienzan a asediar plazas españolas en el Mediterráneo y Felipe II ve cada vez más lejos un acercamiento con el Reino de Inglaterra, con el que mantendrá una relación distante, incluso amigable durante los diez años posteriores, sin por ello dejar de tenerla como un futuro objetivo. Así pues, Felipe II centrará a partir de entonces sus esfuerzos en la amenaza turca y en otros asuntos internos. Esta calma tensa con el Reino de Inglaterra empezó a romperse en 1567 con los sucesos que por entonces acontecieron. John Hawkins y su primo Francis Drake navegantes y corsarios con patente otorgada por Isabel I, estaban dando mucho dinero su Majestad la Reina Isabel en base al comercio de esclavos que vendían con mediación española ( y a espaldas de Felipe II) en Venezuela, Curazao y Cartagena de Indias. Sin embargo, en 1567, una tormenta en el Golfo de México provocó que una expedición de John Hawkins tuviese que resguardarse en la bahía de San Juan de Ulúa. A esa misma bahía arribó dos días más tarde Don Martín Enríquez, virrey de Nueva España, el cual, a pesar de la tolerancia existente con los ingleses, no estaba dispuesto a tolerar compartir puerto y bahía con “una cuadrilla de piratas”, lo que le lanzó a efectuar un ataque sorpresa a los barcos de la expedición inglesa que se saldó con dos barcos de guerra españoles destruidos y con el buque insignia inglés Jesus of Lübeck capturado por los españoles, decenas de ingleses muertos o capturados y con la expedición inglesa huyendo de manera desordenada y alocada de aquella bahía. [caption id="attachment_416" align="aligncenter" width="300"]"El El Jesus of Lübeck, navío de John Hawkins.[/caption]   Esto no hizo mucha gracia a la reina Isabel I, que tras este suceso permitió que los barcos que trasladaban un botín capturado a los españoles por los hugonotes franceses (franceses de religión protestante) se refugiasen en Inglaterra y ordenó retener el dinero del botín en La Torre de Londres. Felipe II ordenó entonces el bloqueo de cualquier comercio con Inglaterra y confiscó todas las propiedades inglesas en España y los Países Bajos. María Estuardo estaba por entonces presa de su prima Isabel I. Tras la muerte de su marido el Rey de Francia Francisco II, regresó a su Escocia natal (un país del que salió con seis años y apenas conocía) y donde no tardó en granjearse enemigos que pronto la hicieron huir de Escocia. María, de manera un tanto inocente pidió auxilio a Isabel que la acogió de la peor manera posible, encarcelándola. Este encarcelamiento enalteció a los católicos e incluso el Papa presiona a Felipe II para que invada Inglaterra y deponga a Isabel a favor de María.   Es ahora cuando Felipe II comienza a vislumbrar la perspectiva de deponer a Isabel I por María Estuardo, algo que ,como recordarás, había preferido no hacer unos diez años antes.   En 1571, el embajador español en Inglaterra, junto a nobles católicos ingleses planean un golpe de estado que llevaba consigo el asesinato de Isabel y la proclamación de María. Tras dicho golpe, el Duque de Alba enviaría desde los Países Bajos un ejército que desembarcaría en Inglaterra. El plan estaba a punto de efectuarse cuando se interceptó un correo entre los golpistas, que tras un duro interrogatorio (con torturas incluidas), sacó a la luz todo el plan desbaratándolo consecuentemente. Fue la llamada Conspiración Ridolfi (el nombre de un banquero florentino también conspirador de este golpe). Las relaciones entre los antiguos pretendientes llegaban así a su momento más bajo y su desconfianza al momento más alto. Isabel II comenzó a ayudar a los rebeldes de los Países Bajos para alejar a los españoles de esas costas tan cercanas a las suyas, mientras que al otro lado del Atlántico, Drake y Hawkins comenzaron a saquear colonias y expediciones marítimas españolas. Felipe II no iba a dejar que la situación fuese a más y, aunque de manera encubierta, apoyó la primera invasión de Inglaterra en 1580, ocho años antes de intentarlo de nuevo con La Armada Invencible.   ¿Invadió entonces España Inglaterra con anterioridad a 1588?. La respuesta en nuestro artículo La primera “invasión” de Inglaterra. El desembarco de Smerwick.

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